Curiosidades sobre Bosnia

Bosnia nos está sorprendiendo mucho en muchos aspectos.

 

Quedan muchos más restos de la destrucción de la guerra que lo que hemos visto en Croacia.

 

Hay mucha mezcla e integración y muestra de la conviencia de religiones y culturas que ha habido en esta tierra porque en cualquier pueblo encuentras mezquitas e iglesias tanto católicas como ortodoxas.


Es una tierra muy montañosa, y dura, con muchas piedras, por lo que posiblemente su gente es dura, pero también solidaria y se apoya en la necesidad para poder sobrevivir.

 

En este artículo vamos a compartir las impresiones que nos estamos llevando, de lo que vemos y de lo que hemos compartido con algunas personas de aquí.

 

Son totalmente personales, y no prentendemos que sean la verdad. Pedimos perdón si alguna persona  no coincide con lo que decimos, y estamos abiertos a cambiar de opinión.

 

Bosnia, en teoría, pertenece a la Comunidad Europea, pero su moneda son los marcos convertibles (KM), que al cambio aproximadamente es 2KM = 1 €. Y en la práctica no europa, empezando por Vodafone, no entra en el roaming europeo, no tenemos acceso a internet como en otros países, aunque sí que hay wifi en casi todos los locales.

 

Imagen tomada en la carretera en Bosnia

Lo primero que sorprende al entrar en Bosnia es que cambia el paisaje de las ciudades. Ya no predominan las torres de las iglesias católicas, sino unas torres mucho más finas que son los minaretes de las mezquitas.

 

Estamos en un país europeo, pero es musulmán. Ha estado durante 4 siglos bajo el imperio otomano, hasta mitades del siglo XIX. Posteriormente bajo el imperio astrohúngaro y en el siglo XX sufrió los efectos de las 2 guerras mundiales, del comunismo, de la guerra de los balcanes.

 


Foto de un pueblo en la carretera, se ve los minaretes de las mezquitas, la torre cristiana, el castillo en lo alto, símbolo de otros tiempo anteriores.

Pero también se ven cruces, y torres de iglesias. Es un país de mezclas. Hay un 46% de musulmanes, 36% de ortodoxos y 15% de católicos.

 

Ha habido mucha mezcla y buena convivencia entre ellos, en la gente normal, de la calle.

 

Más de un 50% de familias eran mixtas, como la de nuestro guía en Blagaj. Su padre Bosnio y su madre Serbia. Se conocieron en Eslovenia.


Hemos estado con un guía local en Blajad que, en español, nos ha explicado sobre la historia de su pueblo y sobre más cosas en Bosnia. Las contamos aquí.

 

Antes de la guerra, en la zona de Mostar eran casi un 70% de bosnios, veintitantos por ciento de croatas y el resto serbios y de otras comunidades. Ahora, sin embargo, en el pueblo más del 90% son musulmanes, y se llevan bien con los que no lo son. Pero, en Mostar, hay mayoría croatas debido a que los croatas llamaron a otros para que vinieran,  la limpieza étnica, que pusieron en marcha croatas y serbios, mató a muchos bosnios y muchos de los quedaron emigraron porque ya no aguantaban las condiciones de vida.


Como muestra de la buena convivencia que había en el pueblo, que es pequeño, hay una mezquita, una iglesia católica romana y una ortodoxa. Al igual que en Mostar y Sarajevo, que menos de 100m2 están las 4 religiones.


De la época otomana tienen la cultura, la religión, las mezquitas, el alfabeto cirílico. Y en la época astrohúngara apareció el alfabeto latino. Los dos son oficiales, por tanto, todos los documentos oficiales están en los dos alfabetos, y los niños los aprenden en la escuela, una semana escriben con uno, y a la siguiente en el otro. Nosotros hemos visto algunos  nombres de pueblos escritos con los dos alfabetos.

 

La lengua oficial es el bosnio, y es muy parecido al croata y al serbio.


El vivió la guerra, tenía 11 años cuando empezó, hasta los 14. Nos ha contado cómo iba con los soldados que estaban cerca del pueblo, y ahí empezó a aprender español porque esos soldados eran del ejército español.

 

Cómo, al principio estaba muy asustado por las bombas, pero que llega un momento en el que te acostumbras y tienes que dejar de estar en el refugio porque eso cuida al cuerpo, pero te mata emocional y psicológicamente. Así que dejas de tener miedo y te abres a lo que quiera la vida. Pero lo que hemos visto en el museo en Sarajevo pone otra dimensión a estas palabras. Lo que pasó fue terrible. 

 

El encontró parte del estímulo para vivir con los soldados españoles, con los que, además, aprendió a jugar a las damas, el parchís, el dominó. Los recordaba con mucho cariño. Después continuó aprendiendo español con el instituto cervantes en Mostar.

 

Quizá para los soldados españoles fue un acto sin mucha importancia permitir que este chaval jugara con ellos. Pero para él fue vital. Y gracias a ello nosotros pudimos estar hablando con él, y ahora hacer esta crónica.


En un tiempo tampoco tuvieron escuela, pero la pusieron en marcha para normalizar la vida de alguna manera, y también para que pudieran cumplir el programa de educación. Tenían solo una habitación tapadas las ventanas con sacos con tierra, y se iban turnando. Las clases eran de 30 minutos en vez de 50, y cuando salían unos entraban los otros. En los momentos de mayor peligro cancelaban la escuela durante meses.


En este pueblo tan pequeño, hubo hasta 25.000 refugiados que venían huyendo de las montañas y de otras zonas. Y según hemos visto en el museo, los refugiados los iban llevando de un lado a otro. Muchos de ellos desaparecieron, y ni siquiera se puede saber el número porque los censos no eran muy buenos. También se crearon fosas comunes en diferentes lugares, y disperaron los restos para que se perdiera el rastro.

 

Ibro, el otro bosnio con el que estuvimos hablando, un señor de 67 años, ahora jubilado, nos decía "Ibro no murió" como diciendo, fue una casualidad.

 


Imagen de algunos de los cementerios que hemos visto, al lado de las carreteras, en los jardines de las ciudades, como fosas solitarias, en conjunto, como lápidas con cruz o con un pequeño monolito con palabras árabes. Muchos de ellos con fechas alrededor de 1993.

Y ahora resuenan las palabras del guía. Lo importante es saber dónde están y que tengan nombre y apellidos. Y nos lleva a recuerdos de otras fosas comunes, más cercanas, que todavía están perdidas, que todavía no se pueden desenterrar.

 

El guía nos ha explicado que lo que ahora vemos cementerios, antes eran jardines, pero debido a los francotiradores, los cementerios eran peligrosos y la gente buscó otros espacios como los parques, o parkings de coches, que son los que veíamos al lado de las carreteras.

 

Nos ha contado que antes, en la época comunista la gente vivía mejor. Faltaban otras cosas, como la libertad de expresión y de religión, sobretodo los primeros años que estaba muy perseguido, aunque a partir de 1970 fue siendo más permisivo. Había orden, había unas leyes que había que respetar, mucho menos paro y unas condiciones de vida mucho mejores que ahora, en las que no hay ningún orden, no se respetan las leyes, no saben a qué atenerse. Si estabas en la dinámica del partido podías progresar, como ahora si eres político.


Nos ha hablado de la organización de Bosnia y Herzegovina, con 10 cantones en la zona de Herzegovina, que es la que está más al sur. Cada cantón tiene su ministerio, y encima el gobierno central, así que hay más políticos que ciudadanos.

 

Y no estaba nada contento con ellos, porque no hacen política de integración sino de separación por conseguir votos, y sus propios intereses económicos. El nivel de los políticos es muy bajo y tienen mucha corrupción. Viven de las ayudas de los acuerdos de Davo, pero llegará un momento que les pasará como a Grecia, Europa dejará de dar ayudas y dirá, el país es nuestro porque no pagáis las deudas. 

 

Hay un 50% de paro, y mucha economía sumergida. Una persona que tiene la suerte de tener una pensión de jubilación puede cobrar 350 marcos convertibles. Y una persona puede ganar unos 800 a 1000 KM, o al cambio unos 400-500€. La comida es barata, para nosotros. Pero los precios de la ropa que hemos visto es muy cara. Ibro nos contaba que él vivía bien porque tenía pensión en Bosnia y una pensión que venía de haber vivido en Eslobenia, 750KM, siendo inspector de hacienda. Pero estuvimos también con su vecino, 55 años, con cataratas, un solo diente, y sin ningún tipo de pensión ni ayuda.

 

En los parkings, siempre hay alguien que te cobra una cantidad por aparcar, muchas veces 5€. Son los veteranos de guerra, que están dejados de la mano de, iba a decir de Dios, pero más bien del gobierno.


Un ejemplo que corrobora lo que estamos diciendo es lo que nos pasó con la policía, que pagamos la multa con jamón y vino.

Sin embargo, también está la otra parte, hemos visto gente dura, pero risueña, con caras limpias, muy amables y muy honestos.

 

Un hombre que nos ha estado hablando en italiano contándonos que emigró a Italia, y que allí tenía trabajo, casa, todo, pero la gente está triste, no sonríe y eso que es gratis.

 

Que aquí, no hay dinero, pero hay cordialidad, se cuida a los mayores, se queda con un amigo o un vecino para tomar café y para hablar, al contrario que en los países occidentales que como mucho hola, hola.


Y esto es con lo que nos quedamos, la capacidad del ser humano de vivir, de compartir, de recuperarse de las heridas, de ayudarse en la necesidad. En la conexión del corazón. Que sin palabras, o hablando una mezcla de todos los idiomas que conocemos, hemos podido entendernos y disfrutar de un rato muy agradable.

 

Hacemos un brindis por el ser humano. Por los sobrevivientes que se recomponen. Por vivir y confiar en la capacidad del ser humano.


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