30° etapa. Sofia (Bulgaria). 27/4/17

Hoy hemos estado todo el día en Sofía.

 

Las circunstancias nos han obligado a quedarnos, y las hemos aprovechado y disfrutado.

 

Nos ha gustado muchísimo, la explicamos y contamos más en curiosidades


 

Si quieres ver más fotos, están colgadas en facebook, en la página disfruta del viaje, en la sección fotos, organizadas por álbunes de cada sitio.


Llegamos de noche y ya pudimos admirarla ya que pasamos por el centro, con sus avenidas anchas, sus edificios iluminados, el gran hotel de Sofia, la catedral.

Nos hemos dejado perder con las bicis por el casco histórico, entrando en las iglesias y sintiendo la energía que se respira dentro, sentándonos en los jardines y convirtiéndonos en uno más de sus habitantes.


Es muy fácil andar con las bicis, más que todo porque los coches van muy tranquilos, hay muchos parques. Hay un carril-bici que la rodea, y nos llevó hasta el campo de futbol, pero en la parte céntrica había que subir y bajar de las aceras, con poca accesibilidad.

 

Las bicis nos permiten poder visitar las ciudades más fácilmente y hacernos una idea más global que si fuéramos caminando.

Hemos tomado un helado en una de las avenidas con múltiples bares y terrazas.

 

Es una cidudad viva, muy europea, con la gente en las calles, paseándola, vivéndola. Se respira un ambiente muy relajado y muy tranquilo.


Recomendamos muy vívamente visitar Sofia. Es monumental, pero a la vez muy asequible para la gente. Hay muchos parques, y se ve mucha gente en ellos.

 

La gente nos parecía conocida, salvo cuando preguntábamos, y el idioma nos recuerda que estamos en otra ciudad, a una gran distancia física de la nuestra, pero cercana en el corazón.

Edificio neoclásico típico en Sofia y jardines delante

Estatua en uno de los jardines de Sofia


Imagen de la autocaravana al fondo, rodeada de coches, sin espacio para movernos.

La idea original era visitarla por la mañana, comer e irnos a la tarde hacia las montañas.

 

Cuando llegamos a la autocaravana estaba rodeada de coches, sin espacio para maniobrar.

 

Así que estábamos bloqueados. 

 


Y decidimos darle la vuelta.

 

Comimos y aprovechamos para cocinar. Echamos una siesta y descansamos. Y como seguían los coches, decidimos volver a Sofia y cenar algo típico.

Nos encontramos con una pareja de españoles que viven en Ferrol y estuvimos compartiendo un poquitín con ellos.

 

Nos hizo ilusión poder compartir con la facilidad del mismo idioma.


 

 

Descubrimos que el centro estaba más cerca de nosotros de lo que pensábamos ya que estábamos al lado del río y por tanto al lado del puente de las águilas.

 

Y nos hizo mucha gracia, porque a veces nos complicamos solos, y la vida es mucho más sencilla, pero hay que descubrirlo.

Jardines en Sofía, con mercadillos

Estuvimos disfrutando del sonido del agua en un parque enfrente del edificio del teatro.

 

Nos dedicamos a observar a los padres jugar con los niños, a los paseantes, a los grupos de jóvenes, que pasaban con los móviles.


Y nos fuimos a cenar.

 

Lo intentamos en la calle de las terrazas, pero todos eran italianos. Así que preguntamos a una mujer y nos mandó a un restaurante cercano, cactus. Excelente.

 

Nos sorprendió porque al entrar había una foto de un torero. Cenamos muy bien

 

La carta estaba también en inglés y pudimos elegir, porque en búlgaro y encimen cirílico no tenemos ni idea de lo que está escrito. En algunos sitios ponen fotos y yuda.

 

Comimos una ensalada búlgara a base de pepino, tomate y pimiento picadito con queso por encima, y después una trucha con verduras y cordero asado pero que en realidad era como en una especie de chilindrón y acompañado de arroz con especias dulces. Bebimos un vino tinto, del más barato que nos recomendó el chef, muy bueno. Y el postre queríamos algo típico búlgaro pero nos dieron alto típico del mundo, que es chocolate, un browny con chocolate caliente y helado de vainilla. Excelente. Por todo pagamos 78lev, que al cambio son unos 39€.

De vuelta a la casita, nos encontramos un grupo de músicos callejeros, una acordeón, percusión y el cantante con una guitarra, en un parque.

 

Se animaron con nosotros y estuvimos bailando un rato con la lambada, pajaritos y otras canciones, junto con una madre y sus dos niñas. Nos divertimos mucho.

La autocaravana ya estaba despejada, la movimos para dejarla preparada para salir a la mañana siguiente y nos fuimos a dormir con la satisfacción de un día disfrutado, y de haber sabido utilizar las circunstancias externas a nuestro favor.

Coordenadas:

Sofía: N42º41'16.1"/E023º20'12.4". En el parking del campo de futbol. Está mucho más céntrico de lo que pensábamos y muy utilizado durante el día. Así que buena idea para dormir, pero hay que salir temprano por la mañana.

 

En total hemos conducido 0 kms.

 


Escribir comentario

Comentarios: 0