Reflexión sobre cómo nos tomamos las cosas.

Segundo acuerdo:

 

Pase lo que pase a tu alrededor, No te tomes nada personalmente

 

 (Miguel Ruiz. Los cuatro acuerdos).


Cada cual actuamos desde nuestro propio sistema de creencias y formas de ver el mundo. Parece que vemos a los demás y lo único que podemos ver es lo que nos permiten todos los filtros que tenemos.

 

Cuando algo nos sienta mal es porque está en consonancia con algo mío, con un dolor o herida propia, con una carencia o falta, y nos duele. Y la prueba es que eso mismo no le afecta para nada a otra persona diferente.

 

También otras veces, creemos que algo que emiten los demás tiene que ver con nosotros, y reaccionamos a ello. Y dejamos que se active nuestra tendencia, o bien nos desvalorizamos, o nos culpabilizamos, o nos enfadamos. Y en realidad, no tiene nada que ver con nosotros.

Y este es un gran aprendizaje para nosotros.

 

Muchas veces reaccionamos a lo que nos dice el otro, como si realmente tuviera algo que ver con nosotros. Sin darnos cuenta que lo dice en un momento de cansancio o de irritación propio.


Y nos lo ponemos de tarea.

 

Por un lado cuidar lo que emitimos, cuidar los momentos en que no nos sentimos bien porque ahí emitimos una energía, bien con gestos o palabras, que pueden hacer daño.

 

Y segundo, cuidar cómo recibimos lo que nos llega, porque seguro que no tiene nada que ver con nosotros, sino con el estado de la otra persona.

 

Y para poder hacerlo, nuestra tarea es aumentar nuestra luz y vibración. Conectarnos con aquello que nos hace sentir bien y contagiarnos de ellos.

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