Conversaciones con una chilena en Malmö

Esta conversación tuvo lugar en el festival de Malmö en Suecia. Si quieres ir a la etapa y enterarte más sobre Malmö y el festival, pincha aquí

Linda en su puesto de empanadas chilenas, con uno de sus hijos

Tuvimos la gran suerte de estar hablando un rato con Linda, la dueña del puesto de empanadas chilenas del Festival de Malmö. La conversación con ella nos permitió conocer un poco más de la realidad de Suecia, y de los emigrantes.

 

Le agradecemos muchísimo su amabilidad y su apertura contándonos parte de su vida. Y también a sus hijos, unos chavales majísimos y muy responsables que se quedaban al frente del puesto si hacía falta, una gran ayuda para la madre.

 

Nos invitó para que fuéramos a conocer su pueblo, Skaner, en la puntita sur de Suecia, muy cerca de Malmö, pero ya teníamos planes de seguir a Dinamarca y lo dejamos para otra vez.

 

Queda pendiente volver y entonces, prometemos ir a visitarla, y probar su deliciosa comida en su restaurante.

Puesto de empanadas chilenas Linda Fingermat, con un montón de gente esperando a comprarlas. Podemos dar fe de que estaban buenísimas. Los hijos nos contaron que cada día pueden vender hasta 500 empanadas.

Linda es hija de padre chileno y madre sueca y nació en Suecia.

 

Su padre tuvo que exhiliarse en tiempos de Pinochet y fue acogido en Suecia. Nos contó que no quería marcharse pero el partido le obligó, tanto por su seguridad porque ya había estado en la carcel, como por la del partido, y le arregló los papeles para poder ir a Suecia, con muchos otros compañeros.

 

En Suecia fueron muy bien acogidos, tanto porque era gente con muchas ganas de trabajar y de buscarse la vida y agradecer la oportunidad de tener un nuevo futuro, como porque sus ideas coincidían con las del país, construir un mundo mejor y más igualitario, luchar contra el totalitarismo y por la democracia. Y de hecho, nos contó, que había un Comité de ayuda a Chile en el que trabajaban tanto chilenos como suecos.

 

Y también nos dijo que Suecia es un país muy abierto para recibir emigrantes. Que ahora han tenido que cerrar un poco el grifo. Viene muchísima gente que no pueden vivir en sus países por diversos motivos y necesitan emigrar para encontrar un futuro para ellos y sus hijos, y Suecia no tiene solución para todos ellos. Y además, hay gente que se aprovecha de las ayudas y beneficios que pueden obtener y se quedan en su papel de víctimas. Y este es el mayor problema con la inmigración, y ella lo sabe de primera mano, ya que estuvo trabajando diez años como profesora, con inmigrantes.

Nos enteramos que ella siempre ha vivido como sueca y que fue curioso cuando con un mes de diferencia dos personas que no la conocían de nada le preguntaron si era chilena, únicamente viéndole los rasgos físicos. Uno de ellos fue el embajador chileno en París.

 

Y fue muy bonito cuando nos contó que cuando estuvo en Chile, en Santiago, no tuvo ninguna sensación especial, pero cuando fueron a Valparaiso, de donde proceden, algo muy profundo se movió en ella. Una conexión con sus raices, con el lugar de donde, al menos una parte de ella, procede.

 

Y nos trajo a la memoria y al corazón la importancia de reconocer y agradecer a tus raices, a tus ancestros, para poder asentarte en ellas, y poder soltarlas y volar a nuevos horizontes. Y la impronta que deja en cada uno de nosotros el lugar de dónde venimos, aunque no seamos conscientes de ello.

 

Linda tiene un restaurante en una zona muy bonita de Suecia, justo al sur de Malmö, en la puntita, en un pueblo llamado Skäner. Nos insistió muchísimo para ir, pero ya teníamos planes para seguir a Dinamarca, así que lo dejamos pendiente, pero prometemos volver.

 

Con ella comentamos también la importancia de la comida, como una forma de conectar con las raices y de traerla al presente, al compartir, y enriquecerlo con los nuevos aprendizajes y vivencias.

 

Nos quedamos con pena también de no haber saludado y conocido a su padre, tiene que ser un hombre impresionante. Linda nos contó que ahora ha vuelto otra vez a Suecia después de vivir unos años en Chile debido a que la situación política allí no le permite trabajar para su país. Aquí está colaborando con una asociación de inmigración, además de estar cerca de su familia y de sus nietos.

 

Mandamos desde aquí un abrazo muy especial y nuestro agradecimiento a Linda, a sus hijos y a su padre. Y como hemos dicho, prometemos volver y hacerle una visita en su restaurante.


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