159º etapa. ruta del Rin romántico (St. Goarshausen, Oberwesel, Bacharach, Rüdeheim), Hahnheim. 2/09/2017

Hoy hemos estado recorriendo el tramo medio del Rhin, desde S. Goarshausen, hasta Rüdeheim. Es una zona donde el río se estrecha, pasando encajonado entre montañas.

 

En ambos lados hay ciudades muy bonitas, llenas de castillos y torres. Y sobretodo es una zona de viñas, y por tanto de vino.


Si quieres ver más fotos, están colgadas en la página de facebook disfruta del viaje, en los álbunes de fotos. Rin romántico

1. Loreley y la ruta romántica del Rin

Ayer hicimos otro salto, dejamos la ruta de los cuentos de hadas, y llegamos hasta el Rin, a la zona media. Está declarado por la Unesco como patrimonio de la Humanidad, y se le llama Valle del curso medio del Alto Rin, la Ruta romántica del Rin, o la garganta del Rin. Es la zona entre Koblenz y Mainz (Maguncia como pone en el mapa en la traducción a castellano), de unos 65kms.

 

Tuvimos mucha suerte porque encontramos un lugar magnífico para dormir. Aparcamos en el aparcamiento de un camping que estaba cerrado, con unas vistas espectaculares a una curva del Rin, donde más se estrecha.

 

Aunque se  nos queda claro que en Alemania hay que seguir las reglas. Nos vinieron a avisar de que no podíamos aparcar allí, justo cuando nos íbamos. No vale aparcar en cualqueir sitio, hay zonas para autocaravanas, y hay que aparcar allí.

Vistas del Rin, en la curva donde más se estrecha, desde lo alto de la montaña

Como se puede ver en la foto, es una zona donde el Rin va encajado entre montañas.

 

En cada lado se van sucediendo diferentes pueblos y ciudades, más o menos encajadas entre el río y el monte. Algunas de ellas son prácticamente únicamente una calle, como es el caso de St. Goarshaussen.

 

Ha sido tradicionalmente una zona de paso y de comercio, y eso se sigue manteniendo ahora. Hay circulación de barcos por el agua, y carretera y líneas de ferrocarril por ambos lados. Entre ambas riberas, se comunican por ferrys, solo hay puente en las ciudades más grandes, en Koblenz y en Mainz.

 

También han tenido la necesidad de protegerse y defenderse, por lo que está salpicado de torres y castillos por todos lados. Muchos de ellos están en ruinas, fueron destruidos en algunas de las guerras que ha sufrido esta región. Algunos han sido reconstruidos y se pueden visitar actualmente.

Iglesia con torre en mitad de una isla del río, barco y pueblo encajado en la montaña

Otra de las características de esta zona son los viñedos y por tanto, el vino. Hay viñas en todas las laderas de las montañas, en algunos sitios, hasta en zonas inverosímiles. Todas las que hemos visto emparradas, y tanto viña blanca como negra.

 

Nos intentamos enterar de la marca del vino, pero en la oficina de turismo no nos la apuntó, y se nos ha olvidado. Estamos en la zona Mittelrhein, y posiblemente tenga algo que ver con eso, pero no podemos asegurarlo más. Hemos comprado vino blanco, muy afrutado y muy rico en otra bodega, un poco más lejana, en Hahnheim. Cuando le comentamos a la chica sobre la rioja, no tenía ni idea. En fin, poca cultura. Pero eso os lo contamos al final del artículo.

Vista típica de esta zona, el Rin con un barco navegando en sus aguas, una ciudad en la ribera y viñedos en las laderas de la montaña

Viñedo subiendo hacia la montaña

Esta foto no es de las características, pero es una pequeña granja en el alto de la montaña, cerca de donde pasamos la noche

1. Santk Goarshausen

St Goarshausen es una ciudad medieval, y por tanto, estaba rodeada de murallas con dos torres de observación. Actualmente, ya no queda practicamente nada de las murallas, y se ha expandido hacia el norte, incorporando una zona con hoteles. Además, en lo alto de la montaña se ve un castillo que actualmente está en ruinas.

Arbol esculpido en St. Goarshausen

Una de las antiguas torres de las murallas, ahora convertida en museo


Zona de hoteles en St. Goarshausen, en la parte norte

Ninfa Loreley, sentada viendo el río

Camino para llegar hasta la imagen de la ninfa


Nos acercamos a ver la ninfa con las bicis, y nos encantó dar un paseo por al lado de Rin. El agua está tan limpia que se veía a los patos meter la cabeza en el agua y cómo iban pescando en el interior.

 

Además tuvimos suerte porque justo cuando llegábamos a la autocaravana se puso a llover. Algunos no tuvieron tanta suerte y les pilló el chaparrón en pleno paseo.

 

Cruzamos en ferry, ya que la chica de turismo nos recomendó el otro lado ya que hay más ciudades y más lugares para visitar. Pagamos 9,70€ por pasar. No pudimos aparcar en St. Goar y nos fuimos al siguiente pueblo, a Oberwesel.

2. Oberwesel

Oberwesel, además de la ciudad medieval, con sus torres, en la guía resaltaban la iglesia gótica dedicada a Nuestra señora. Los exteriores son de piedra, y son originales de la época de construcción.

 

Nos fuimos a vistarla y nos encontramos con todos los invitados de una boda, así que sacamos alguna foto, pero no nos pudimos acercar hasta el altar, que según la guía es el único altar de oro tallado a mano del Rin.

 

Queríamos ver a la novia, pero tardaba tanto que nos fuimos, y nos la encontramos en el camino. Estaba nerviosísima, intentando colocándose el velo que se le caía, con dos amigas tan nerviosas como ellas, y su padre que intentaba ayudar y no sabía cómo.

 

Estaba tan tensa que su cara parecía más de funeral que de su boda. Pero estaba preciosa, impresionante. Y se lo dijimos, "you are beautiful". Nos miró y sonrió, las amigas se rieron. La ninfa Loreley podría parecerse a ella.

 

Quizá fue la gran obra del día.

Antigua grúa del río

Una de las torres de las murallas y puerta de la ciudad

Novia, ya recompuesta, entrando en la iglesia con su padre


Rolls Royce de la novia, esperándola en la puerta

Torre de la iglesia de Oberwesel, desde la plaza

Una de las calles de Oberwesel

4. Bacharach

La siguiente ciudad en la que paramos fue Bacharach, y nos pareció una de las más bonitas de todo el trayecto.

 

La plaza es impresionante, tiene una gran casa de madera que da la bienvenida, decorada con muchas plantas y flores y una gran corona en el centro. Hay restaurantes y tiendas de souvenirs que atraen la atención y son una gran tentación para comprar y consumir.

 

Dimos un paseo disfrutando de las casas de madera decoradas, en muchas de ellas hay cepas que decoran las fachadas, y en muchas también flores.

 

Nos acercamos hasta una torre que hay en lo alto, entre medio de los viñedos, y disfrutamos de unas vistas muy bonitas de la ciudad y del Rin. Y también probamos las uvas, que están ya a punto de recogerse, buenísimas.

Iglesia, con piedra pintada

Una de las torres y puerta de entrada en las murallas


Plaza de Bacharach, casa decorada y si te fijas a la derecha se ve la corona colgada, junto a la farola

Restaurante con vistas a la torre de la iglesia

Otra torre que cuida otra de las entradas en la ciudad


Vista de Bacharach desde la torre que está en los viñedos. Se ve la torre de la iglesia, las ruinas de otra iglesia a la derecha, y el río al fondo, encajado en las montañas

Entrada a la torre que está entre los viñedos


Tuvimos muchas tentaciones de entrar en un restaurante y probar la comida y la vino de aquí, pero ya habíamos decidido acercarnos a pasar la noche a una bodega donde íbamos a poder probar vinos, así que nos reservamos y seguimos ruta.

 

Queríamos visitar Bingen, a mi me hacía ilusión porque el hijo de mi prima se llama así, pero al final nos complicamos con el viaje y no paramos. Seguimos hasta el siguiente pueblo Rüdesheim.

4. Rüdesheim

Para llegar a Rüdesheim tuvimos que pasar otra vez el Rin, así que volvimos a tomar otro ferry. Aparcamos y nos fuimos a visitarlo, y acompañados del paragüas porque nos acompañó la lluvia durante todo el tiempo que estuvimos.

 

Esta es la ciudad más turística de todas las que hemos visitado, y en la que m´s gente hemos encontrado, posiblemente por su calle más famosa, la Drosselgasse, una calle estrecha, muy bonita, que está llena de restaurantes, vinaterías y gente. Y música, tanto de las terrazas, como de la gente que ya estaba animada por el vino y cantaba.

 

También en lo alto está el Monumento de Niederwald con la estatua de Germania, como conmemoración de el restablecimiento del imperio alemán después de la guerra contra Francia, en 1883. A él se puede acudir con funicular y con telesillas, pudiendo contemplar unas vistas de la ciudad, de los viñedos y del Rin. Nosotros no fuimos, nos contentamos con observarlo desde abajo.

 

Además nos encontramos con la iglesia de St Jacobus, y al entrar nos dimos de cuenta que era Santiago, peregrino. Por lo que es parte del Camino de Santiago. La iglesia por lo demás no tiene mucho.

Uno de los castillos en Rüdesheim, con viñedos por delante y las telesillas que van al monumento por detrás

Una de las calles de Rüdesheim con la torre de la iglesia por detrás


Santiago peregrino en la iglesia de St Jacobus, y la señal del camino de santiago

Una de los rincones bonitos de Rüdesheim

Una de las casas de la calle Drosselgasse

Una de las casas de la calle Drosselgasse, está adornada con los paragüas de la gente


Acordeones de uno de los bares de la calle Drosselgasse, había una gran colección de ellos, así como de puros habanos

5. Hahnheim

Después de pasear y conocer Rüdesheim, y de superar la tentación de probar los vinos allí, dejamos este tramo del Rhin para dar otro pequeño salto.

 

Nos fuimos a Hahhnheim, un pueblo que no aparece en el mapa, pero que chica de la oficina de turismo nos había dicho que era una bodega con viñedos donde se podía pernoctar con la autocaravana y donde podías probar los productos de la bodega.

 

Está un poco más abajo de Mainz, así que dejamos la zona de la garganta del Rin.

 

Cuando llegamos nos decepcionamos un poco porque no era exactamente lo que nos habíamos imaginado. Sí es una bodega y tienen sus propios vinos, pero funciona como un restaurante, eso sí, muy bonito y muy agradable. Al lado tiene un mini golf, y la posibilidad de usar wifi, que también nos ha venido muy bien.

 

Nos sentamos en la terraza del patio y empezamos a merendar-cenar hacia las 7 de la tarde. Pudimos elegir entre dos tipos de vino blanco el que más nos gustó, y comimos un menú de lo que aparecía en la carta en alemán, así que sin saber muy bien lo que pedíamos.

 

Consistió en sopa, una de verduras con unas bolitas de carne y la otra de queso, muy ricas. Y de segundo una especie de redondo en salsa y unas salchicas con huevo, todo con patatas fritas. De postre, unos bizcochos con manzana y natillas.

 

Hemos comprado unas botellas de ese vino blanco, a 4€ la botella. Cuando abrimos la caja, nos sorprendió que eran botellas sin corcho, cerradas con tapón de rosca. Pero bueno, esperamos que esté tan rico como el del restaurante.

 

Para bajar la cena nos fuimos a dar un pequeño paseo atraidos por una música en la lejanía. Cuando ya llevábamos como un kilómetro caminando dejamos de oir la música y como no llegábamos a ningún sitio decidimos volver. En la autocaravana se volvía a oir la música, y hasta bastante tarde, y fuegos artificiales.  Nos quedamos con pena de no haber estado en la fiesta, pero posiblemente nos vino bien.

 

Hemos dormido muy bien, y nos hemos levantado con ganas de empezar otro día y de hacer otro salto hacia otra zona de Alemania. Vamos a dejar de paso Mainz que es la ciudad que tenemos cercana y que debe ser muy bonita, con jardines de flores y rosas. Así tenemos una excusa para poder volver a esta zona otra vez.

Terraza del restaurante Christianshof en Hahnheim


Segundos platos de lo que comimos. Comida típica de esta zona


Coordenadas:

St. Goarshausen, Parking de pago, al lado de la oficina de turismo y el ayuntamiento. 2€ por una hora

 
Oberwesel, n50º06'24.8"/e007º43'44.6", parking en las afueras, al lado de la carretera


Bacharach, 50º03'35.1"/E007º46'10.2", parking en las afueras, al lado de la carretera


Rüsdeheim, Parking de pago en las afueras del pueblo. 1,60€ por una hora y media


Hahnheim (pernocta) N49º51'37.5"/E008º15'10.9", Parking de la bodega-restaurante Christianshof en Hanheim. Sin servicios. Cenamos en el restaurante.

 

Hemos conducido 95kms en total. Hemos cogido 2 ferris y pagado 9,70€ por cada uno.


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