El viaje de un río, el Danubio

Nacimiento del Danubio en Alemania

Nos consideramos muy afortunados, hemos acompañado al Danubio en varias de las etapas de su recorrido por Europa.

 

Y nos ha hecho reflexionar al compararlo con nuestro viaje, y nuestra vida.


Lo hemos conocido siendo un señor río, un río navegable y que permite la comunicación y el comercio. Un río que adorna las ciudades por las que pasa, como Budapest. Un río que impresiona por la anchura que coge en algunos lugares, hasta 2kms, y que se distribuye en cuatro brazos para adentrarse en el mar. Y que también tiene que superar desfiladeros y estrechamientos, como en Bulgaria.

 

Un río que sirve de frontera entre diferentes paises de Europa, que separa, pero también une. Un río que ha soportado tantas y tantas batallas, tantas derrotas, tantas pérdidas, tantas ganancias.

 

Un río que acompaña la historia de buena parte de Europa.

 

Y casi al final de nuestro viaje lo hemos visto nacer. Un pequeño manantial, un litro a la hora. En un pequeño lugar de la Selva Negra, en Alemania, a 2850kms de su entrada al mar.

A su paso por Budapest

Como frontera entre Bulgaria y Rumanía, en Vidin (Bulgaria)


Y lo comparamos con la historia de nuestra vida. Nacemos pequeñitos, pero ya completos, con todo lo necesario para ser nosotros mismos. Y nos vamos enriqueciendo con las aportaciones de las personas que están con nosotros, de los aprendizajes de la vida, y nos vamos haciendo mayores.

 

Y tenemos que sortear dificultades, y desfiladeros y también encontramos remansos de paz en los que descansar. Y a veces separamos, y otras somos nexos de unión, y a veces nos admiran y otras nos temen. Y a pesar de todo, el agua, la vida, siempre fluye adelante, hacia su destino, hacia el mar.

En los desfiladeros en Orsova (Bulgaria)

Uno de los brazos en su desembocadura


Y el río no puede elegir. Le ha tocado un destino. En función de dónde nace se dirige hacia una vertiente u otra, tiene más o menos longitud, más o menos dificultades.

 

Nosotros sí podemos hacerlo. Nacemos en un lugar que nos marca, con una cultura, una educación, una forma de ver la vida. Y es importante en cómo discurrimos por la vida, pero no es determinante. Y si nos damos de cuenta de cómo nos influye podemos aprender nuevas formas de vivir, darnos de cuenta de la gran creatividad humana que en diferentes lugares han encontrado otras maneras de vivir. Y maravillarnos de cómo la historia, el lugar, el clima ha marcado las costumbres, la religión, la historia, la forma de reaccionar.

 

Y podemos poner conciencia y cambiar. Podemos darnos cuenta y sanar dolores, heridas que nos hacen reaccionar inconscientemente. Podemos, poco a poco, ser más libres, menos manipulables, más flexibles.


Desembocadura del Danubio. Río navegable, río lleno de vida y que soporta vida. Danubio azul que ha inspirado tanta y tanta belleza.

Y nosotros queremos ser como el Danubio. Estár abiertos a la vida, y aportar a la vida. Ser vía de comunicación. Fluir, ser flexibles. Inspirar a otras personas a dar lo mejor de sí mismos, como por ejemplo componer obras como el danubio azul, o el vals del danubio.

 

Incluso ser capaces de soltar y eliminar suciedades y basuras. Esto es algo que nos sorprendió y admiramos mucho del Danubio en su desembocadura. A pesar de todas las basuras que arrastran los ríos no vimos ni un solo plástico. Y había lagos y zonas de color azul y agua totalmente pura, y pájaros de todos los tipos. Y el pescado que tuvimos la suerte de comer ha sido de los mejores que hemos probado nunca


Escribir comentario

Comentarios: 0