Viaje por el sur de chile

Ahora terminamos otra etapa de nuestro viaje, el día 16 de enero volamos a La Paz, Bolivia y continuamos nuestro viaje por Sudamérica.

 

Vinimos a Chile para 15 días y vamos a estar dos meses y medio. Esta es la ventaja de tener tiempo y de ir por nuestra cuenta. Hemos hecho turismo por el sur, como podéis ver en el mapa, y también hemos profundizado en los lazos con la familia chilena.

 

Todo este tiempo nos ha permitido empaparnos en la cultura del país y entender muchas diferencias. También hemos superado muchos de nuestros miedos iniciales. Os lo contamos en el artículo.


Si quieres ver más fotos, están colgadas en la página de facebook disfruta del viaje, en los álbunes de fotos: Chile

Hemos hecho una pequeña recapitulación de lo que ya llevamos de viaje, y lo hemos comparado con nuestros miedos y retos iniciales. Y nos hemos dado de cuenta que los hemos superado con creces.

Atardecer en Valparaiso

1. La maleta

Nuestro primer reto fue HACER LA MALETA, qué elegir y qué dejar. Qué cosas eran imprescindibles e importantes para traer al viaje. Fue una ardua tarea y nos quedamos contentos con el resultado. Habíamos hecho un gran trabajo de selección, todas nuestras cosas pesaban sólo 20kgs.

 

Ahora nos damos de cuenta de que llevamos demasiadas cosas, que nos sobra, al menos, la mitad de lo que seleccionamos. Que nos podemos organizar muy bien con mucha menos ropa, que el viaje sería mucho más ligero con maletas más livianas.

 

Y cuantas veces nos pasa esto en la vida. Vamos acumulando cosas y a veces también recuerdos que se convierten en lastres que pesan y estorban y no nos dejan avanzar como pudiéramos.

Volcán Osorno en Puerto Montt

2. El transporte

Otro tema ha sido EL TRANSPORTE. Como movernos. En Europa fuimos con la autocaravana y era muy cómodo ya que te da la libertad de llegar donde quieras. También tiene el inconveniente de que no puede entrar hasta el centro de las ciudades, pero ya nos organizamos para dejarla a las afueras y movernos con las bicis.

 

Y, ¿aquí? ¿Sin autocaravana, sin bicis?. Nos tocaba otro cambio. Y como todo cambio al principio da miedo y respeto. ¿alquilar un coche? era una opción pero si no haces una ruta circular, es decir, recoger y entregar el coche en el mismo lugar, sube mucho el precio. Decidimos no hacerlo. Nos ha impedido hacer algunas cosas, como por ejemplo recorrer la carretera Austral en Chile, pero lo hemos salvado con otros destinos.

 

Decidimos movernos en AUTOBUS. Es la forma más habitual de transporte en Chile. Las distancias son largas pero tanto en Chile como en Argentina, hay una flota muy buena, con asientos semicama o cama, anchos, con espacio, cómodos. Y muy buenas conexiones entre diferentes ciudades, incluso van parando en diferentes puntos intermedios, a veces, en la misma carretera. Y también buenos precios.

 

Hay páginas de internet para comprar los billetes aunque en alguno hemos tenido problemas para pagar con la tarjeta. Y en otros hay tanta oferta que no hace falta reservar con antelación, como en Concepción para ir a Santiago, que había buses cada media hora.

 

Y así hemos ido de Rancagua a Puerto Montt. De Calafate a Puerto Natales y de ahí a Punta Arenas. De Puerto Montt a Pucón, de aquí a Cabrero y después a Concepción y después a San Bernardo, a casa del tío.

 

En Chile apenas hay tren, aunque ahora están desarrollando el de cercanías en los alrededores de Santiago, por lo que lo usamos para ir a hasta Rancagua desde San Bernardo. Muy rápido y cómodo.

 

Algunos recorridos los hemos hecho en avión, eran demasiadas horas de autobús. Por ejemplo de Puerto Montt a Calafate el viaje duraba 35 horas. De Bariloche eran unas 30 horas por la ruta 40 pero tuvimos la gran suerte de que encontramos una oferta de avión por practicamente el mismo precio que el autobús. Perdimos la magia de recorrer la ruta que atraviesa toda la Patagonia pero ahorramos casi un día de viaje. Y lo mismo pasaba a la vuelta de Punta Arenas hacia el Norte, así que fuimos a Puerto Montt en avión y después seguimos en autobús.

Uno de los siete lagos de Villa La Angostura a San Martin de los Andes en Argentina

En cada destino hemos utilizado los medios que estaban a nuestro alcance.

 

Contactamos con un guía privado en Puerto Montt, Nano, con el que estuvimos tres días. Nos llevó de excursión en los alrededores, desde la isla de Chiloé, Puerto Varas, Frutillar, Ensenada, la vuelta al volcán Osorno, y un paseo por el fiordo de Reloncavi al inicio de la carretera Austral. Nos contó muchas historias, y nos reímos mucho con sus ocurrencias.

 

Hemos contratado varios tours turísticos, como el paso andino desde Puerto Varas a Bariloche que atraviesa la cordillera navegando por varios lagos como el de Todos los Santos. En Calafate, para visitar tanto el glacial Perito Moreno como el Chaltén y la laguna del desierto, en Puerto Natales, para ir al parque nacional de las torres del Paine. Ahí hemos aprendido gracias a las explicaciones de los guías y hemos compartido experiencias con otros turistas.

 

Hemos sido privilegiados porque una pareja de argentinos que conocimos de casualidad, y de los que nos hemos hecho amigos, Nerina y Walter, nos llevaron a la ruta de los siete lagos, de Villa La Angostura a San Martín de los Andes, en Argentina.

 

También hemos utilizado taxis, y fue un gran avance conocer el funcionamiento de los colectivos. Son una mezcla de taxi y autobús ya que es un coche que hace un recorrido establecido, como un autobús, también con un precio fijo, y por supuesto mucho más económicos que los primeros. Y la gente les avisa levantando el brazo, sube y baja en las paradas que les vienen bien. LLevan las paradas escritas en la parte alta del coche, y nosotros les preguntábamos si nos paraban donde queríamos. En algunos de ellos cada persona iba a su aire, sin posibilidad de conversación, en otras el conductor nos contó historias muy interesantes, como por ejemplo en Lota sobre la vida de los mineros de la mina de carbón, cómo y donde vivían etc.

Macizo del Fitz Roy y Cerro Torre en Chaltén, Argentina

Y también hemos viajado en micro, para ir a pueblos cercanos, como de Pucón a Curarrehue o de Concepción a Caleta Lenga y a Lota. Y ha sido como volver a los antiguos buses en los que la gente viajaba con los productos del campo, o incluso con los pollitos.

 

Y ha sido muy interesante. De pucón a Curarrehue el autobús iba lleno, ya no había sitio sentado e íbamos de pie, el chofer seguía parando cada vez que veía a alguien y poco a poco nos íbamos apretando cada vez más, hasta casi salir por las ventanas. Los bolsos en la parte delantera, los niños encima de los adultos, la gente dormida, sólo se oía el sonido de los pollitos que llevaba un niño en una cajita. Y nos sorprendió que se pagaba al final, al llegar al destino.

 

Hemos visto los diferentes personajes que se mueven y la camaradería que hay entre ellos. Cómo suben los vendedores ambulantes ofreciendo bebidas o helados y de vez en cuando le regalan alguno al chofer, o cómo llega algún cómico callejero y se gana algunas lucas (monedas) haciendo reir a los pasajeros, o personas que venden paquetes de frutos secos explicando que han salido de la droga gracias a Remar.

 

En uno de los viajes, había una persona que ayudaba al chofer a cobrar. También se encargaba de avisar a las personas que veía en la calle el destino del autobús con la intención de que el bus fuera lo más lleno posible, posiblemente con una comisión acordada entre ellos. Nos reímos porque hablando con él le comentamos que hacía buen papel y nos dijo mirando de reojo y tapándose la boca para que nadie le escuchara "sí, es que el chofer no puede solo, los chilenos son muuuuyyyy complicados", como si él no lo fuera. También nos reimos porque el chofer tenía dos asientos vacíos a su lado, y cuando llegaba alguna chica guapa le dejaba pasar, aunque lo hubiera solicitado otra persona antes "es que es pariente" le contestó cuando la persona reclamó.

En el Glacial Perito Moreno, Calafate, Argentina

3. El alojamiento

También ha sido un tema que hemos resuelto con gran facilidad gracias a internet.

 

Empezamos buscando alojamiento al llegar a cada destino, necesitábamos ver el lugar para poder quedarnos. Así, pasamos de estar en un hotel en el que pagamos 90€ por noche, a cabañas, en las que el precio rondaba los 40€.

 

Con este dato en la cabeza probamos en internet, y a partir de ahí hemos reservado todo con Booking y alguna otra página de reservas. Tenemos la opción de elegir el precio que queremos y la calidad del hotel y hemos comprobado que, en algunos casos, resulta más barato contratar on line que directamente en el hotel, ya que disponen de ofertas específicas. Y hemos estado en grandes hoteles a precios más bajos que algunos hostales.

 

Dependiendo del lugar hemos estado en hostales pero, como ya hemos comentado, también en hoteles de tres y cuatro estrellas, más baratos que los hostales. En nuestro caso elegimos alrededor de 40€, también es posible a precios más bajos pero no mucho más, Chile y Argentina no son destinos baratos.

 

Cuando llegamos a la habitación que nos han asignado, hacemos un pequeño ritual para hacerlo nuestro. Son pequeños detalles que nos ayudan a sentirnos en casa. Ponemos un poco de incienso para limpiar las energías que puedan estar impregnando el ambiente y colocamos unas pequeñas piedras que nos acompañan activadas con energías de protección y de buena "onda". Quizá son tonterías, pero nos ayudan a sentirnos bien.

Los cuernos del Paine y el glacial Grey en el nparque nacional de las Torres del Paine, Chile

4. La comida

Otro tema que nos preocupaba es la comida. Somos prácticamente vegetarianos y tratamos de cuidar la combinación de alimentos pero tanto Chile como Argentina, son países muy carnívoros y les encanta añadir queso y crema de leche a muchos de los platos que cocinan `por lo que se hacen pesados para digerir.

 

Por otro lado también hemos comprobado que comer tampoco es barato. Pero como en todo, siempre hay trucos, os contamos los nuestros.

 

En Chile ofrecen un segundo plato, que aquí le llaman fondo, con guarnición, y muchas veces se puede elegir entre dos, incluidas en el precio, por lo que una de ellas puede ser una ensalada. Y cuando te sientas a comer te sirven, normalmente, pan, mantequilla y pebre (tomate fresco picado con cebolla, cilantro y limón) para picar. De esta forma, la comida es más que suficiente y más sencilla, por tanto, más fácil de digerir y el precio también resulta más adecuado. Los vinos encarecen mucho las comidas, así que hay que tenerlo en cuenta.

 

Muchas veces elegimos pescado para comer. Es curioso porque siendo un país con tantos kilómetros de costa, y uno de los mayores exportadores de salmón, es difícil encontrar un restaurante donde lo preparen bien. Hemos aprendido a avisarles de que lo cocinen poco, ya que sino resulta bastante seco.

 

Cuando el hotel en los que hemos estado tenían el desayuno con bufet incluido, esta era nuestra comida principal del día. Desayunábamos más de lo que lo hacemos normalmente, y así nos saltábamos la comida (el almuerzo que dicen aquí). Si necesitábamos comer algo entre medias, o si el desayuno había sido normal, comprábamos fruta, y así hemos disfrutado de cerezas buenísimas, que aquí es la época.

 

Lo que sí merece probar en Chile es el aguacate o palta, se da en el país y está riquísimo. Si te gusta la carne, el cordero patagónico bien asado es un plato exquisito, también es un país con mucha tradición con los mariscos y los hay de todo tipo. No somos muy marisqueros y no los hemos probado, pero nos han recomendado muy especialmente los locos, una especie de caracol de mar. Y en Argentina el asado lleva un ritual tan importante como el que realizan los valencianos con la paella.

 

Y por supuesto te animamos a probar y a experimentar sabores, alimentos, formas de cocinar, etc, es parte de la cultura de cada país.

Volcán Villarrica, como se puede ver en la foto, está vivo

5. Cultura y costumbres

Cuando llegamos a Chile empezamos a ver muchas cosas diferentes de la cultura europea y nos asustaron con que nos iban a robar, con que cuidado por dónde andábamos, que era peligroso. Y al principio íbamos con mucho tiento y siendo muy conscientes de todo y todos.

 

Sin embargo, hemos tenido mucha suerte, nos han tratado muy bien en todos los sitios donde hemos estado. No hemos tenido ningún problema, al contrario. La gente, en general, es muy amable, nos han ayudado en cada momento que lo hemos necesitado.

 

Sí que hemos aprendido que no hay que hacer mucho caso con los tiempos ni las distancias. Queríamos ir a una playa a la que había que llegar caminando. Nos aseguraron que se llegaba en quince minutos y que todo era llano, sin embargo tardamos 45 minutos y con cuestas importantes.

 

En otra ocasión fuimos a una fiesta del cordero, que según el periódico empezaba a las doce del mediodía, llegamos a la una y media y no había empezado. Volvimos a las cuatro y justo había algún puesto de asado de cordero y recién llegaba la gente, preguntamos y nos dijeron que empezaba en un ratito, que como a las ocho, ¡¡¡¡¡¡cuatro horas más tarde!!!!!! UN RATITO.

 

Ese mismo día nos invitaron a un evento de tango a las nueve de la noche. LLegamos puntuales y después de esperar un buen rato preguntamos a qué hora empezaba y nos aseguraron que entre las 8.30 y las 9, que ya hacía rato que había pasado. Esperamos hasta las 22.30 y nuestros anfitriones todavía, no habían llegado, de hecho nos los encontramos media hora mas tarde cuando salian del hotel. Tampoco habia llegado mas de la mitad de los invitados, y la fiesta aun estaba por empezar. Luego nos explicaron que todo el mundo quiere llegar a la fiesta en pleno ajetreo, por lo que todo el mundo se retrasa. En fin.

Baile de la Cueca, típico chileno

Los ritmos de trabajo son bastante más lentos que los que estamos acostumbrados. En los restaurantes hay bastantes más camareros que los que habría en Europa. Nos encontramos con unos chavales de Madrid y León (Borja y Miguel) que estaban contratados para restaurar un mural en Concepción y nos contaron que habían tenido que trabajar más despacio para adaptarse a los ritmos de aquí aunque también vivían mucho mejor. También nos explicaron que tenían muchos problemas con la burocracia y los papeles.

 

Y también nos hemos sorprendido porque todo se puede pagar con cuotas, hasta la bencina (gasolina), la compra del supermercado, etc. Y nos preguntamos sobre el nivel de endeudamiento de la gente y del poder de los bancos sobre ellos.

 

Nos extraña que, entre los mismos chilenos, hablan muy mal de sus propios compatriotas. Que si son mentirosos, ladrones, complicados. Y nos ha llamado mucho la atención, hay una gran falta de confianza generalizada, justo lo contrario que en los países nórdicos que el sistema se basa en la confianza.

 

Por otro lado son muy creativos, en todos los aspectos. Desde para sacarse la vida, como vendiendo cualquier cosa en los atascos, o haciendo reir en el autobús, hasta en los carteles. Hemos encontrado alguno muy curioso como "Guardería de maridos" o "Se necesitan clientes, no hace falta experiencia".

 

Es muy divertido estar en los mercados y escuchar a la gente cómo hace propaganda de sus productos y con la naturalidad que hablan de temas que a nosotros nos parecen más complicados, como una señora que nos contaba orgullosísima que era madre soltera de 5 hijos y que se achantó porque quería haber tenido seis. Y por supuesto, hay que aguzar el oido al máximo, porque entre el acento y que utilizan palabras con doble sentido, es difícil saber de qué están hablando. Así "un taco" es un atasco,  un "cabro" es un muchacho, o también le pueden llamar "gallo", inmediatamente es "al tiro", o "paja picada" pequeñeces aunque también te pueden decir que "eso no es de perros grandes sino de quiltros (perros pequeños callejeros)", tener novia o novio es "pololear",  a morir le pueden llamar "tirar la chala", o "chico" es el agujero del culo, y "lacho" es un hombre mujeriego, o si es "cachudo" es un farsante. Y "pasar la raja" es pasarlo genial, etc.

Máscara prehispánica

Ferrocarril antiguo


Imágenes tomadas en el museo de Santa Cruz

6. El viaje

Chile es un país muy largo, con casi 5.000kms de longitud, y estrecho, con menos de 180kms de ancho, entre el oceano pacífico y la cordillera de los Andes.

 

Es un país muy variado, con una gran cantidad de contrastes desde el desierto en el norte, las playas y costa, la precordillera y cordillera, la zona de bosques más al sur y glaciares y fiordos al sur. Presume de paisajes espectaculares, y lo podemos testificar. Hemos visitado algunos de ellos como la Patagonia, las Torres del Paine, los volcanes: el Osorno, Puntiagudo, Calbuco, Villarrica, muchos lagos, islas como Chiloé. También hemos podido contemplar animales salvajes como pingüinos de Humboldt y pingüinos de Magallanes, cóndores y otras aves de las que no sabemos el nombre.

 

Pero también Chile es un país rico en cultura e historia, aunque no queden edificios antiguos como en otros países, aquí entre los terremotos, incendios y destrucciones han desaparecido casi todos. Es variado en costumbres y tiene mucho que ofrecer a aquel que quiera visitarlo y concocerlo.

 

Nos llevamos muy buenas experiencias y aprendizajes. Gente muy interesante y proyectos muy bonitos, como conocer a la gente de "El manzano" un pueblo autosostenible con la permacultura. Fue una gran experiencia, nos enseñaron cómo están organizados, cómo utilizan todos los recursos a su alcance para producir alimentos ecológicos y a la vez ayudar a la tierra a regenerarse, desde las malas hierbas para nutrir el suelo y cuidarlo para que no se reseque con el sol, las gallinas, pollos y cerdos que crían sirven para limpiar el suelo y prepararlo para la siembra, además de por los huevos y carne. Por supuesto reciclan todos los residuos, incluso los humanos, ya que los baños estàn preparados para hacer compost. Incluso han organizado una ecoescuela en la que ofrecen cursos de permacultura compartiendo su propia experiencia.

 

También conocimos a otra gente que está en proyectos más relacionados con cuidar el bosque originario, con, entre otros, alerces y araucarias. Son ärboles muy antiguos, que crecen alrededor de 1cm por año, sagrados para las culturas antiguas

 

Hemos visitado algunos museos muy interesantes, como el de Santa Cruz, el museo Chileno de Arte Precolombino en Santiago, el de los Salesianos en Punta Arenas y algún otro. Nos hemos enterado de parte de la historia, de la historia de los pueblos originarios como los incas, mapuches, Onas o Selknam, Tehuelches, etc., de la conquista, de la llegada de los emigrantes y cómo fueron conquistando el territorio y cómo fue el proceso de la liberación de Chile, el desarrollo de la minería, la época moderna, etc. También hemos visto las casas de Neruda, la Sebastiana y la Chascona lo que nos ha permitido profundizar en este poeta y premio Nobel.

 

Compartir con los guías y personas que hemos conocido también nos ha hecho conocer, profundizar más y entender a este país y cultura. Y por supuesto, otra fuente muy importante ha sido la propia familia. Pertenecemos a una familia de emigrantes vascos. La primera oleada llegó a principios del siglo XIX y se asentaron en Chile. Hemos conocido algo más de su historia, de cómo vinieron con lo puesto, se dedicaron al campo, trabajaron duro, muy duro que consiguieron un buen nivel económico, se casaron, tuvieron sus propias familias y también llamaron a la segunda oleada que llegaron a mitades del siglo y volvieron a hacerse ellos mismos, sin la ayuda de nadie. Hemos estado con ellos, hemos hablado mucho, hemos disfrutado mucho. Nos ha ayudado a entender y a conocer. Son de esa clase de emigrantes que han "quemado sus naves y han apostado por Chile". Como nos contaba una persona, ha habido personas que han hecho fortuna en Chile pero estaban asentados en otros países.

Como podéis ver estamos muy contentos de nuestro viaje a Chile.

 

Hemos tenido mucha suerte, en todos los aspectos. Nos hemos sentido muy cuidados y protegidos. Como ejemplos, la fortuna con el tiempo atmosférico que nos ha permitido apreciar los volcanes y los montes tanto del Fitz Roy como de las Torres del Paine totalmente despejadas, y no es algo frecuente. Otro día, estando en Puerto Montt mirando al mar, tuvimos el gran privilegio de poder observar unos delfines jugando entre ellos en el mar, y encima coincidió que teníamos los prismáticos a mano. Fue impresionante. Y en otra ocasión que estuvimos en un concierto de Navidad, en Cascanueces-Cascarrabias en Concepción. Cuando llegamos, y eso que lo hicimos con hora y media de antelación estaban todos los asientos vacíos o reservados y tuvimos la gran suerte de encontrar dos espacios vacíos esperándonos para que nosotros nos pudiéramos sentar y disfrutar el espectáculo.

 

Ahora seguimos camino. Vamos a otro país, a Bolivia. Mucha gente nos ha hablado muy bien del país. Lo primero que nos toca es adaptarnos a la altura, y posiblemente a un tiempo más frío ya que en Chile hemos disfrutado del calor del verano.

 

Empezamos por La Paz, y el nombre algo quiere decir, así que nos esperan buenas perspectivas.

 

Os lo contaremos.


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