3.3. Machu Picchu

Hemos preparado este pequeño vídeo con las fotos que hemos realizado en nuestra visita a la ciudad inca de Machu Picchu.

 

Esperamos que os guste, y que disfrutéis tanto como nosotros lo hicimos. En el texto ampliamos  un poquitín más.


1. Aguas calientes

Como ya os lo hemos comentado en el artículo de Cuzco y valle sagrado, hay varias opciones para ir a Machu Picchu, pero todas pasan por llegar al pueblecito de Aguas Calientes, a no ser que se vaya caminando por el camino del inca.

 

Esta opción son 4 días de camino, espectaculares, bastante duros, según nos han dicho, aunque se llevan porteadores y guías que son de gran ayuda. El inconveniente es que hay que solicitarla con mucho tiempo de antelación ya que hay plazas limitadas.

 

Nosotros compramos los billetes de tren en Cuzco. Hay dos compañías, IncaRail y Perurail. La primera tiene trenes más modernos, sin embargo compramos en la segunda porque tiene más opciones y horarios. Fuimos directamente a la oficina de Cuzco en Portal de Carnes 214, Plaza de Armas. Tuvimos que esperar un montón, y cuando nos aburrimos e intentamos comprar en el ordenador que había en la sala de espera nos llamaron y nos los dieron en la oficina.

 

Hay que fijarse en los precios porque hay varias opciones. Nosotros compramos los más baratos, y eran 60$ solo ida, así que pagamos 120$/persona. Nos pareció un abuso, pero no había otra forma, así que pasamos por el aro.

 

El tren sale de Ollantaytambo, así que hay que buscar la forma de ir hasta allí. Nosotros fuimos con Marcela y David, y ellos contrataron un chofer que nos llevó y después, a los dos días, nos vino a recoger.

 

Los boletos para Machu Picchu también los compramos en Cuzco, en la oficina de venta de entradas de Machu Picchu en la Calle Garcilaso s/n, a dos cuadras de la plaza de armas, aunque recomiendan hacerlo por internet para asegurarse que se hace con tiempo suficiente para la fecha en que se quiere viajar, ya que hay cupo limitado y en temporada alta se satura. También el precio es bastante elevado, 70$/persona, pero bueno, para nosotros valió la pena.

Vista de Machu Picchu desde la puerta de entrada del camino inca, el IntiPunku

Llegamos a Aguas calientes el 23 de marzo por la tarde, para dormir allí y al día siguiente, temprano subir a Machu Picchu.

 

Aguas calientes se llama así por los baños termales que tiene. Es un pequeño pueblo muy preparado para los turistas, con hoteles y restaurantes de todo tipo. La gran mayoría de las personas que van a Machu Picchu pasan por él. Dormimos en uno de los hoteles más antiguos, bien y a buen precio.

Plaza de Aguas calientes, con la iglesia

Calle principal de Aguas calientes, donde llega el tren, y desde donde sale el autobús a Machupicchu


Cuando volvimos de Machu Picchu, dormirmos en Aguas calientes.

 

Esa noche dimos un paseo por el pueblo y nos fuimos a cenar a un restaurante muy especial, El indio feliz. Está decorado con maderas labradas, muy bonitas, con un cierto estilo a taberna inglesa. Comimos muy bien, buena comida peruana, a la hora de pagar, el indio no se queda tan feliz, el precio es un pelín elevado. Pero la celebración mereció la pena.

 

Hay un paseo muy agradable con esculturas talladas en piedra por artistas locales. Muy interesantes.

Escultura en el paseo en Aguas Calientes

Cenando en el restaurante "el indio feliz"


A la mañana siguiente, cogimos el autobús para subir a Machu Picchu. La subida también se puede hacer andando, pero no merece la pena, es mejor reservar fuerzas para estar arriba. En muchas guías recomiendan llegar temprano para ver amanecer, pero no es necesario porque el sol entra tarde, ya que tiene que subir bastante para sobrepasar las montañas.

 

Como ya hemos comentado, tuvimos mucha suerte. Nos tocó un tiempo excelente, de sol, y además había relativamente poca gente, por lo que pudimos disfrutar y sentir la ciudad sagrada a nuestro aire.

 

Entramos y nos dirigimos a la Casa del cuidador para poder tener la típica foto de Machu Picchu. De allí nos dirigimos al Intipunku, o puerta del sol, la entrada a las ruinas desde el camino inca. Tuvimos suerte porque uno de los guías nos permitió asomarnos al camino inca, fue mágico.

 

Con Marcela y David fuimos visitando cada rincón. En el camino al Intipunku pasamos por el templo de la Luna. Allí ya pudimos comprobar los tres niveles en los que se divide todo en la cosmovisión andina y que está representado continuamente en Machu Picchu. El submundo o mundo de los muertos, el mundo terrenal, y el mundo de los espíritus.

Otra vista de todo el recinto de Machu Picchu

Nos impresionaron las montañas que rodean Machu Picchu. Los incas creían que eran espíritus protectores, los apus, y realmente cuando se está delante de ellas se puede sentir la gran fuerza que tienen.

 

Nos explicaron que las terrazas que rodean todo Machu Picchu, además de función agrícola es una conexión desde la base de la montaña hasta la parte más alta, y en el intihuatana, hace de antena conectora con el cielo. Por tanto, todo él es una gran conector cielo-tierra.

En el intihuatana de Machu Picchu, la parte más elevada, dentro del espacio de culto

Machu Picchu fue redescubierta para el mundo en 1911 por un historiador estadounidense Hiram Bingham. Para llegar fue acompañado de lugareños, y ya con anterioridad había sido visitado para ser saqueado. Se ha podido conservar porque fue abandonada cuando la conquista española y olvidada desde entonces.

 

Está formada por tres zonas diferenciadas, la agrícola, con terrazas, la urbana y la ceremonial o sagrada. En esta última es donde la calidad de la construcción es mejor. La casa del inca, con los baños ceremoniales, el templo al sol un espacio circular con una ventana que creen que servía de calendario astronómico, el templo de las tres ventanas, etc.

Templo del sol, con las ventanas por donde entra el sol en función de la estación. Se ve a la derecha las terrazas agrícolas, y al fondo el río Urubamba.

Parte de los baños ceremoniales, cerca de la casa del inca

En la montaña que acompaña a la ciudad, Huayna Picchu está el templo de la Luna. A él se puede subir, pero hay que pedir permiso con mucha más antelación ya que sólo permiten subir a 200 personas al día. Ni lo intentamos.

Huayna Picchu, de aquí surge el sendero que lleva hasta el templo de la luna

Ha sido mágico para nosotros estar en Machu Picchu. Nos dieron más información, alguna se ha olvidado. Lo importante queda pegado a la piel, las emociones, las sensaciones de estar allí. Todo un sueño cumplido. Otro más.

 

Esperamos que os hayamos podido transmitir parte de esta emoción. Gracias por acompañarnos en este viaje. Y te animamos a que sigas leyendo, el siguiente sería 3.4. Cusco y la montaña de siete colores:


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