6. Iquitos y la cuenca del Amazonas

Llegamos a Iquitos en avión, para una semana. De ellos, 3 días y 2 noches estuvimos en el interior de la selva, al lado del río Tapira, afluente del amazonas. Era un sueño increíble, visitar el Amazonas.

 

En el vídeo os mostramos un pequeño extracto de nuestra experiencia. Esperamos que os guste. En el artículo os lo contamos un poco más


1. Iquitos

Desde Huaraz llegamos a Lima en autobús y estuvimos un par de días, tanto para descansar como para tener un hotel donde dejar las maletas y viajar sólo con una pequeña mochila, ya que el avión era mucho más caro si facturas.

 

Estuvimos a punto de cancelar el viaje ya que todo parecía en contra. Intentamos comprar los billetes de avión por internet, como ya lo habíamos hecho con otros vuelos pero no fue posible, así que tuvimos que ir a una agencia. Era día 14 de abril sábado, y medio fiesta en Barranco, barrio de Lima donde estábamos alojados, por lo que había agencias que estaban cerradas.

 

Con un taxi nos acercamos a una que estaba abierta y parecía cerca, pero estaba a más de 30 minutos y al lado de la embajada de USA. Es lo que pasa en las ciudades grandes. Había billetes, pero más caros de lo que nosotros habíamos visto ya que sólo hay ofertas para los peruanos.

 

El sistema informático no dejaba hacer las transacciones y tuvimos que esperar muchísimo. La chica de la agencia, muy amable, nos ofreció inka cola que rechazamos sin pensarlo y después nos sentimos mal por desagradecidos.

 

Bueno, al fin teníamos los billetes y pudimos volar a Iquitos para una semana. Como véis, ya empezaba la aventura.


Paseo Boulevard Joaquín Abensur al lado del río en Iquitos, es el centro donde todo el mundo va a pasear y a encontrarse con la gente

Iquitos es un hito importante en nuestro viaje, el Amazonas. Nos parecía tan imposible y lejano como ir a la Luna, y ahora estábamos allí. Todo un sueño realizado. Ya habíamos estado en la selva en Bolivia, ahora era ir al Amazonas.

Atardecer en el Amazonas, desde Tamshiyacu (una de las ciudades que está en su ribera)

Es una ciudad a la que únicamente se puede acceder por avión y por barco.

 

Sólo dispone de una carretera de 100kms que la une a Nauta, pero es sorprendente la cantidad de tráfico que hay, casi todo motocarros que no dejan de tocar la bocina a cada instante. En el río también están proliferando las barcas rápidas por lo que el ruido no hace más que aumentar.

Circulación en Iquitos, sobre todo de motocarros

Autobús de pasajeros, nos encantó el colorido


Es la ciudad más grande de la amazonía peruana y la novena del Perú, junto con toda su área de influencia tiene unos 500.000 habitantes.

 

Fue fundada por los jesuitas en el s.XVIII con estructura colonial, calles en damero alrededor de la plaza de armas y la catedral. Su mayor explendor se dio con la fiebre del caucho (finales del XIX; principios del XX).

 

Actualmente se está potenciando mucho la industria del turismo, tanto de naturaleza como también en busca de los chamanes y la medicina de la selva, la ayahuasca. Y nos contaron que hay nuevos empresarios que se están asentando aquí.

Casona en Iquitos

Quiosco en la plaza 28 de julio


La catedral está declarada monumento histórico nacional, así como también la casa del fierro, construida por Eiffel.

 

Tiene rincones agradables por toda la ciudad, como la plaza 28 de julio pero sin duda uno de los más emblemáticos es el Boulevard Joaquín Abensur, en la ribera del río, donde se concentran restaurantes y terrazas y la gente se viste para pasear y dejarse ver.

Plaza de armas con la catedral al fondo

Otras de las casonas de Iquitos


Iquitos es una ciudad peruana, con detalles muy típicos, aunque ellos no se consideran peruanos. Son de la amazonía. Nosotros no encontramos tanta diferencia, ni con el resto de los peruanos, ni de otros occidentales, como nosotros.

 

Y también está muy viva, con mucha cultura. Vimos el museo de la Amazonía, había estatuas representando a diferentes tribus, muy interesante. Y ellos sí que son diferentes

Vendedor de helados en Iquitos

Repartidor, subiendo cajas con botellas del puerto


Y tuvimos la gran suerte de coincidir con un festival de música de Iquitos.

 

Había varias actuaciones de grupos locales, muy variados, desde un artista de rock, un instrumentista que tocó canciones peruanas con flautas andinas y un grupo formado por padre y dos hijos, de 10 y 7 años que tocaban una especie de flamenco, impresionantes, la niña tocaba estupendamente el violín y el niño la caja. Alucinantes.

Grupo que toca música peruana

Padre y su hijo de 10 años y su hija de 7. Alucinantes


2. Alrededores de Iquitos: Belén y Centro de recuperación de Manatíes

Alquilamos un motocarro y nos llevó a visitar el barrio de Belen, cercano a Iquitos, camino del aeropuerto.

 

Este barrio es famoso porque las casas son palafitos sobre el río. Tiene espacios muy bonitos, pero también nos sorprendió la pobreza que hay. Nos impresionó mucho la basura que flota en las aguas, junto con los niños que estaban jugando allí.

 

También los turistas van a ver el mercado, enorme, abarca varias manzanas de casas y peculiar porque la gente acude con sus barcas a vender productos del río.

 

Nos agobiamos un poco de las aglomeraciones y como tampoco teníamos mucho tiempo y no queríamos comprar nada, seguimos camino.

Barcas al lado de los palafitos

Maraña de caminos entre los palafitos


El taxista nos llevó al centro de recuperación del Manatí, CREA. Es un proyecto privado que empezó para recuperar el manatí, que es una especie de vaca acuática, endémica del amazonas y en riesgo de extinción. Su papel es muy importante en el río ya que están en lugares tranquilos y al comer las hierbas que van creciendo permite al agua que se vaya limpiando y regenerando.

 

Actualmente tienen varias líneas de trabajo, además de con el manatí. Por un lado han ampliado a otras especies el esfuerzo de recuperación, e intentan reintroducir al espacio salvaje a aquellos animales que llegan a sus manos. Están haciendo una labor de concienciación de los niños, sobretodo, de que los animales salvajes no son mascotas y colaborando con las escuelas para que los niños se den cuenta de la importancia de la fauna y de cuidar el medio ambiente. También tienen una línea de estudio e investigación del amazonas.


Bebés manatíes en el Centro de Recuperación, momento de biberón por los cuidadores

3. Viaje en el amazonas y Tamshiyacu

Nuestro objetivo era tener una experiencia en la Selva, y tuvimos la suerte de encontrar una agencia que nos ofreció exactamente lo que buscábamos. Se llama Carrusel Tapira y nos convencieron porque nos contaron que eran originarios de la selva y que ofrecían una inmersión en ella. Para nosotros fue así, pudimos sentirla, e incluso también la cantidad de mosquitos que viven allí.

 

El viaje comenzó montándonos en una lancha que nos llevaba río arriba hasta Tamshiyacu, una de las ciudades más grandes en el interior de la selva. La lancha es el transporte habitual de los habitantes de la zona. Estuvimos hablando con un chico y su pareja que eran de la zona pero vivían en Lima y venían de visita. Nos contaban que es muy duro vivir aquí. Si estudias no hay apenas ofertas de trabajo

Niños en la lancha rápida que nos remontaba el amazonas hacia nuestra estancia en la selva

Barca tradicional, ahora, fuera borda, viajando con una familia en el río


Nos sorprendió descubrir que el Amazonas va variando su recorrido con el tiempo. Hace unos años Iquitos era bañado por sus aguas, ahora está a varios kilómetros, es otro río el que ha ocupado su lugar. Va erosionando y comiendo orillas, aparecen islas que años más tarde vuelven a desaparecer, en la época de lluvias el agua sube de nivel e inunda los alrededores, a estas zonas inundadas los nativos las llaman Tahuampa y son zonas ricas en pesca y caza, en la época de sequía aparecen las playas.

Una casa al lado del río, que se está llevando la tierra que la sustenta

Uno de los poblados por los que pasamos


La lancha nos llevó a Tamshiyacu. Allí tomábamos otra privada que nos acercaba hasta el lugar dónde íbamos estar.

 

Mientras compraban alguna cosa que faltaba dimos un pequeño paseo por la ciudad. Nos pareció muy curiosa, en casi todas las casas había propaganda política para las elecciones de octubre. Una ciudad pequeña pero muy cuidada, con sus calles llenas de flores y el paseo al lado del río, con una pequeña iglesia un poco más separada del puerto y diferentes tiendas y restaurantes.

El transporte en tierra. Lleva papayas

Otro tipo de transporte, lleva armadillos


A la vuelta nos quedamos una noche allí. Cenamos en uno de los puestos callejeros, un arroz y un pescado riquísimo. Lo ponían también con plátano. Tomamos un jugo de frutas en otro puesto callejero al lado de una especie de tienda-cafeteria, riquísimo.

 

Una chica que se cruzó con nosotros en la calle nos llevó a su casa para vendernos artesanía que fabrica. Allí había 4 mujeres jóvenes, alrededor de 20 años, con unos 8 críos pequeños. Estuvimos hablando con ellas, y nos explicaron que ellas no se casan, para qué si los maridos se van con otras. Y de hecho, apareció un hombre, bastante mayor que una de ellas, y nos lo presentó como el padre de sus hijos.

 

Hay otra mentalidad.

Con uno de los puertos de Tamshiyacu detrás

En una de las calles principales


Lo que más nos gustó fue el mercado. Todas las mañanas la gente del río vende sus productos allí, y es el centro de la vida de la ciudad. Allí se come, se comparte, se vende, se habla. También hay una radio que va dando todas las noticias locales.


En el mercado de Tamshiyacu

Puesto de bananos

Comida preparada en el mercado


3. Estancia en la selva: Carrusel Tapira

Estuvimos tres días, solos con el guía, el cocinero y la dueña de la agencia.Si habéis visto el vídeo ya os habéis hecho una idea. Fue impresionante para nosotros. Ya habíamos estado en el pantanal boliviano y habíamos visto muchos animales. Aquí fue la inmersión en la Amazonía.

Mono observándonos curioso desde el árbol

Caracol gigante en la selva


Fueron tres días muy intensos.

 

Caminamos por la selva, entre los grandes árboles, pedimos permiso a los Sapisicos (duendes) para que nos dejaran pasar y nos cuidaran, a través de una ceremonia con tabaco. Nos dimos de cuenta de la cantidad de conocimientos sobre medicina que tienen los nativos, de la gran farmacia que es el amazonas. Y probamos algunas de las frutas típicas de la selva.


Ojé, uno de los grandes árboles de la selva

Navegamos por el Amazonas y por uno de sus afluentes, el Tapira. Vimos los bufeos (delfín rosado del amazonas) y nos enteramos de las diferentes leyendas que hay a su alrededor, en Bolivia protegen a las personas, y si había caimanes no les dejaban pasar. Aquí son peligrosos. Viven en un reino sumergido y pueden venir a la superficie a llevarse a las personas. Entramos en las zonas inundadas, zonas de pesca y caza para los nativos. Y nos llevó a un pequeño lago interior, precioso, lleno de Victorias Regias. El nenúfar más grande que existe. Alucinante.


Navegando por el amazonas, y por el Tapira y las zonas inundadas

Vimos un montón de animales, pájaros e incluso al oso perezoso. El guía tenía una vista especial para divisarlos. Tuvimos la suerte de verle mover un brazo, pero para mover el siguiente tardaría bastante rato más.

 

Y también contactamos con las personas. Estuvimos en uno de los pueblos de la zona "Centroamérica" y el guía, que era de aquí, nos enseñó cómo es su forma de vida. Viven del río y de pequeños cultivos que tienen, como maíz, bananos, yuca y algunos árboles frutales. Nos decía que la dieta normal es pescado y plátano y cuando cambian plátano y banana. Hace unos años hubo una crecida muy grande del río y obligó a gran parte de la población a abandonar el pueblo.

Población al lado del amazonas

Casas de Centroamérica, al lado de la plaza central


Aquí contactamos con un chamán, muy mayor, que se movía con lentitud y al que era difícil de entender por el español tan diferente que hablaba y porque también le faltaba algún diente. Un hombre impresionante. que nos guió en una ceremonia con la medicina sagrada, la ayahuasca. En la ceremonia fue alucinante la fuerza que tenía, estuvo desde las 8 hasta las 2 de la mañana cantando y silbando ícaros.

 

Vivimos el clima de la selva, lluvia y calor. Y también los mosquitos, muuuuchos mosquitos.

 

Sin palabras.

Después de estar unos días en la selva, volvimos a Lima y nos dedicamos a conocer la ciudad. Te animamos a que sigas leyendo:

 

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Ir al artículo 2.Chivay, Arequipa y el valle del Colca
Ir al artículo 3.1. Cusco
Ir al artículo 3.2. Cusco y el Valle sagrado
Ir al artículo 3.3. Machu Picchu
Ir al artículo 3.4. Cusco y la montaña de siete colores
Ir al artículo 4.Trujillo, Huanchaco y las culturas de la costa norte
Ir al artículo 5.Huaraz y la cordillera blanca
Ir al artículo 6.Iquitos y la selva amazónica
Ir al artículo 7.Nazca e Ica y canoping en Lunahuaná
Ir al artículo 8.1 Lima 1: Centro histórico, barrio chino, circuito mágico del agua, distrito del Rímac
Ir al artículo 8.2. Lima 2: Distritos de San Miguel, Miraflores, Barranco

Atardecer en el amazonas


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