Propiedades de las cremas caseras

Vamos a ver las propiedades de las cremas que hemos elaborado, en función de los ingredientes que hemos utilizado.

 

Vamos a ir describiendo el efecto de cada uno de ellos, y tenemos que tener en cuenta que cuando mezclamos varios ingredientes el efecto normalmente se potencia.

 

Nosotros hemos utilizado los aceites y plantas que teníamos a mano. Os animamos a que investiguéis con vuestras propias cremas


1. Ingredientes básicos

Si quieres saber la receta base, pincha aquí

  • infusión de las plantas medicinales
  • aceite de oliva con plantas medicinales
  • aceite de coco
  • manteca de Karité
  • cera virgen de abeja
  • aceites esenciales
  • Vitamina E
  • plantas medicinales: Melisa, cola de caballo, diente de león, caléndula, rosa mosqueta y lavanda

Con estos ingredientes hemos elaborado cremas hidratantes y regenerantes de la piel en general, y van a tener propiedades especiales gracias a las plantas medicinales que hemos empleado.

2. Propiedades básicas de la crema

1. Agua o infusión de plantas medicinales

Cuando buscamos hidratar la piel lo que intentamos es aportar agua a las células de la piel para que puedan realizar sus funciones y por tanto la piel esté sana, elástica, flexible, luminosa, etc. Las capas superiores de la piel son impermeables al agua, por tanto, nunca vamos a conseguir que el agua penetre aunque la pongamos en contacto con ella, al revés, se elimina la capa grasa superficial y se puede quedar más reseca, como es el caso si utilizamos jabones agresivos.

 

Sin embargo, la piel sí es permeable a la grasa, la cual es absorbida y con ella penetra en la piel todo aquello que va disuelto en ella. Por tanto, si aportamos una capa grasa en la que está emulsionada el agua, ésta va a penetrar en la piel permitiendo una buena hidratación.

 

El agua que vamos a utilizar es muy importante, por ello la vamos a elegir lo más natural posible, a ser posible que provenga de un manantial ya que estará más rica en vitalidad que posteriormente la aportará a la piel. Y a través del agua podemos poner los principios activos que nos interesen, bien a través de una infusión de las plantas medicinales que nos interesen o bien a través de hidrolatos de plantas.

2. aceite de oliva

El aceite de oliva es uno de los hidratantes naturales más efectivos que existen, de hecho ya lo utilizaban nuestras abuelas tanto para la piel, las uñas y el cabello.

 

Gracias a su composición en ácidos grasos y vitaminas E y K favorece la elasticidad natural de la piel, tiene gran capacidad para reparar los tejidos dañados y a su vez, es eficaz para evitar el envejecimiento prematuro de la misma.

 

Se puede aplicar incluso en pieles muy sensibles con eccema o psoriasis

3. aceite de coco

El aceite de coco es de rápida absorción, de modo que penetra fácilmente en la piel por lo que humecta todas las capas de la dermis y ayuda a preservar el colágeno y la elastina para conservar la juventud por más tiempo y prevenir las arrugas.

 

El aceite de coco es rico en ácidos grasos saturados de cadena corta que ayudan a reestablecer el pH de la piel. Además, es rico en ácido laúrico, uno de los componentes de la leche materna, que protege la piel, proporcionándole suavidad. Tiene propiedades antibióticas y antimicrobianas que ayudan a prevenir y combatir infecciones en la piel y protege de los rayos UV y los radicales libres, evitando la aparición de arrugas y manchas.


Es un aceite ideal para las personas con piel sensible, ya que sus propiedades ayudan a prevenir las irritaciones e inflamaciones. Y está recomendado para las personas que sufren de problemas de piel como psoriasis o dermatitis atópica, y también puede utilizarse para combatir hongos.

4. manteca de Karité

La manteca de Karité (Butyrospermum parkii) proviene de la semilla del árbol de Karité, y se ha utilizado tradicionalmente en Africa como una especie de mantequilla para salsas y frituras. Como su nombre indica es sólido a temperatura ambiente.


En cosmética es muy apreciada por su intenso y duradero poder hidratante y nutritivo. Es un regenerador celular natural que previene el envejecimiento, con grandes propiedades suavizantes y reestructurantes en arrugas y estrías.


La manteca de karité actúa recubriendo la piel con una película invisible que evita la deshidratación y la protege de las agresiones externas, como el sol, el viento o los cambios bruscos de temperatura.

Su composición en ácidos grasos, parecida al aceite de oliva, es muy rica para la salud y concretamente para la piel y tiene gran capacidad hidratante y emoliente. Es rica en antioxidantes como los tocoferoles (vitamina E) y catequinas (que también se encuentran en el té verde), y vitamina F, componente vital de las membranas celulares

 

Se han detectado otros compuestos cuya propiedad es reducir la inflamación; otros con capacidad de absorber radiación ultravioleta (UV), y otros que impiden los efectos del envejecimiento de la piel inhibiendo enzimas que degradan las proteínas de la piel. La manteca de karité también protege la piel estimulando la producción de proteínas estructurales por células dérmicas especializadas.

Es un excelente protector solar, otorgando un bronceado de larga duración. Es antiirritante lo que evita que las pieles se enrojezcan, por lo que puede prevenir la aparición de llagas en personas encamadas. Es útil en el cuidado del cabello ya que restaura la estructura capilar, aportando brillo, suavidad y volumen. Es efectiva en articulaciones de codos y rodillas, dedos de los pies, talones y uñas. Es recomendable para antes y después del ejercicio físico ya que elastifica la piel y aporta una recuperación más rápida del músculo mejorando el drenaje y la eliminación de toxinas. También ayuda a suavizar las callosidades. Es eficaz en el cuidado y reparación de labios resecos e irritados. En el embarazo evita la formación de estrías e irritaciones del pezón, así como ayuda a evitar las irritaciones del pañal en los bebes.

5. Cera de abeja

La cera de abeja es un compuesto graso elaborado por las abejas jóvenes para recubrir sus panales o colmenas, tiene un gran coste energético ya que tienen que comer de 4 a 12kg de miel para producir 1kg de cera.


Es muy utilizado en cosmética, tanto por su textura como por sus propiedades nutritivas y emolientes, así como también antiinflamatorias y cicatrizantes para la piel. Los productos con cera suavizan la piel y ayudan a prevenir el envejecimiento.

 

Se emplea como base en protectores labiales, cremas y pomadas, así como también en productos para el pelo.

6. Vitamina E

La vitamina E es una vitamina liposoluble y un potente antioxidante, es decir se oxida en el organismo neutralizando los radicales libres e impidiendo la oxidación de las grasas insaturadas y de otros compuestos como la vitamina A. Se le puede definir como la vitamina de la juventud ya que palía los efectos del envejecimiento.

 

Tiene una función importante para mantenerla sana ya que fortalece el revestimiento de los capilares sanguíneos de la piel con lo que mejora el soporte de cara a la hidratación y elasticidad. Además reduce la inflamación a nivel celular lo que se traduce en un aspecto más joven. También contribuye a una rápida regeneración del tejido de la epidermis (la capa más externa de la piel), produciendo una cicatrización más eficaz del tejido dañado.

 

 

En las cremas que hemos elaborado está de forma natural ya que es un componente de los aceites y mantecas que hemos empleado y lo añadimos para que potenciar el efecto antioxidante en la crema y se pueda mantener más tiempo sin estropearse.

 

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3. Propiedades específicas

1. Crema de Melisa y Cola de caballo: para la piel

Hojas de Melisa

La MELISA, toronjil o hierba de limón es una hierba perenne de la familia de las lamiaceas que se caracteriza porque las hojas tienen aroma a limón. A veces se puede confundir con la ortiga pero tiene las hojas más redondeadas. Se utiliza principalmente en uso interno por sus propiedades relajantes y digestivas.

 

En este caso la vamos a utilizar por vía externa por sus propiedades cicatrizantes y curativas para la piel.


Cola de caballo

COLA DE CABALLO, se llama precisamente así por su aspecto, son como pequeños pinos que crecen en lugares húmedos, pudiendo alcanzar hasta 20 a 80 cm.

 

Es una planta muy antigua y muy mineralizada, con mucho sílice y por tanto es muy buena como regenerante celular. Su parte medicinal son los tallos y se recogen durante el verano.


Normalmente se utiliza en uso interno por sus propiedades diuréticas, aunque no interesa tomarla durante más de 6 semanas ya que puede irritar el sistema gastrointestinal.

 

En la crema la vamos a utilizar por sus propiedades cicatrizantes y regenerantes de la piel así como antihemorrágica y astringente para heridas externas, dermatitis o quemaduras. También es útil para las articulaciones ya que tiene propiedades antiinflamatorias, y también para fortalecer las uñas.

 

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2. Crema de Melisa y diente de león: Digestivo e hígado

En este caso vamos a utilizar una crema para uso externo, pero vamos a buscar las propiedades que tendría en uso interno. Para ello vamos a basarnos en la capacidad de la piel de absorber los componentes grasos y por tanto, ser vehículo de aquellos compuestos que vayan disueltos en ellos.

 

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano y lo recubre en su totalidad. Está formada por 3 capas fundamentalmente, la epidermis, la dermis y la hipodermis.

 

La epidermis es la capa más externa y su espesor depende de la zona del cuerpo. Está formada por varias capas de células que conforme se van acercando al exterior se van recubriendo con una proteína impermeable al agua, la queratina, que también nos protege de las agresiones exteriores. Las células más externas se van muriendo y se descaman por lo que nuestra piel se va regenerando continuamente. Recubriendo a la epidermis tenemos un manto hidrolipídico que es el que mantiene el pH y la hidratación de la piel para que se mantenga sana.

 

La dermis, es la capa que se encuentra debajo de la epidermis. A diferencia de la anterior está muy vascularizada teniendo un gran aporte sanguíneo lo que favorece un intercambio de nutrientes y sustancias. Debido a esa gran vascularización, todas las sustancias que alcancen esta capa a través de la piel, van a llegar a todo el organismo. Y de hecho esta propiedad se utiliza médicamente en los diferentes parches dérmicos como de morfina, nicotina, etc.

 

Esta propiedad de la piel es la que vamos a utilizar en esta crema. Vamos a poner el diente de león y la melisa a través de la piel, con la intención de que actúe a NIVEL DEL DIGESTIVO Y DEL HIGADO que son las propiedades principales de estas plantas.

Diente de león

El diente de león (Taraxacum officinalis), achicoria amarga o meacamas es probablemente una de las plantas medicinales más populares y conocidas.

 

Es una planta perenne que tradicionalmente se ha considerado mala hierba. Tiene hojas lanceoladas en roseta basal, flores amarillas muy llamativas que cuando se cortan tienen un jugo amarillento y cuando maduran se convierten en una bola blanca que llama mucho la atención porque se esparce con el viento.


El diente de león estimula la secreción de los órganos de la digestión, por lo que, precisamente, se utiliza en casos de trastornos digestivos en general (estreñimiento o hígado perezoso), y en hipoacidez gástrica. Es capaz de aumentar de entre 2 a 4 veces la secreción de la bilis. Sin embargo hay que tener precaución en caso de hiperacidez gástrica y de piedras en la vesícula.

También es importante sus beneficios diuréticos ya que también estimula la eliminación y limpieza de nuestro organismo de diferentes toxinas acumuladas.

 

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3. Caléndula, rosa mosqueta y lavanda: regenerador de la piel

La CALENDULA o maravilla es una planta de las compuestas, característica por sus flores amarillas anaranjadas.

 

La parte medicinal son las flores, y a veces las hojas frescas, e incluso se puede comer en ensaladas.

 

Tiene propiedades antiinflamatorias y antisépticas. Es un buen remedio para la piel en caso de contusiones, cicatrices, pieles irritadas y golpes.


Para el cuidado del cutis los mucílagos, flavonoides y antioxidantes que contiene suavizan la piel, además el ácido salicílico ayuda a abrir los poros y combate las bacterias dañinas para la piel por lo que es buen preventivo para espinillas y acné.

Rosa mosqueta

Se llama rosa mosqueta a varias variedades de rosa silvestre. La más famosa es la que se da en Chile pero, aquí en Europa tenemos la rosa canina con las mismas propiedades.

 

Todas ellas se caracterizan por una rosa de 5 pétalos, tallos con espinas pequeñas y puntiagudas y frutos rojos que se llaman escaramujo.


La rosa mosqueta es un remedio natural para las pieles estropeadas y secas, rejuvenece la piel y elimina o reduce arrugas aportando elasticidad a la piel. Tiene un elevado poder de absorción, lo que hace que pueda penetrar con rapidez en los tejidos cutáneos, ayudando a reparar los daños tisulares.

 

Gracias a su composición en ácidos grasos esenciales omega 3, 6 y 9 además de vitaminas A, del grupo B y C y E, taninos y flavonoides, estimula la reparación y regeneración de la piel en casos de heridas, cortes, quemaduras y favorece la cicatrización y eliminación de las cicatrices y manchas de la piel. Consigue que pieles asperas o excesivamente secas se alisen e iluminen y mejora dolencias de la piel como eczemas o dermatitis.

También se puede usar en uso interno, en infusión, para aliviar la inflamación del tracto gastrointestinal y mejorar nuestras defensas naturales y ayuda a combatir el cansancio y la fatiga.

La lavanda es una planta de la familia de las lamiáceas, típica del clima mediterráneo.

 

El nombre científico de la lavanda, lavandulae, proviene del verbo latino lavare, por que esta flor ayuda a lavar las heridas tanto físicas como emocionales.

 

Su olor característico es muy apreciado en cosmética. Y se utiliza en saquitos para dar olor a los armarios y ahuyentar a mosquitos y otros insectos.


La lavanda, como planta medicinal, tiene infinidad de usos: analgésico, regenerador celular, sedante. Tiene gran poder antiséptico, en el caso de las heridas, ayuda a desinfectar, evitando consecuencias posteriores, en una quemadura reciente ayuda a prevenir la aparición de ampollas, así como a regenerar los tejidos. Es eficaz contra las picaduras de insectos y en lociones para quemaduras solares

También se emplea como antiinflamatorio, sobre todo en procesos de reuma o artritis, ya que la lavanda ayuda a relajar y a calmar el dolor. Se utiliza para las jaquecas producto del agotamiento nervioso y ayuda a aliviar el insomnio. También resulta apropiada como digestivo tras la comida.

 

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