Meditación Vipassana

Meditación a los pies de un alcornoque centenario

Hemos estado haciendo un curso de MEDITACION  VIPASSANA de 10 días de duración en el centro Dhamma-Sacca en Candeleda (Avila).

 

Nos ha parecido una experiencia muy interesante, en la línea de ser autorresponsables. En este artículo os contamos nuestras impresiones y reflexiones.

 

Es la técnica de meditación que utilizó Gautama el Buda con la que encontró su propia liberación e iluminación y que posteriormente transmitió a todos sus discípulos lo que permitió que muchos de ellos también se iluminaran.

 

La técnica se ha mantenido con toda su pureza gracias a que se expandió a Birmania y aquí la mantuvieron en transmisión directa maestro discípulo. Tenían la creencia que era su misión mantener la técnica original hasta que se pudiera expandir 2.500 años más tarde, o sea en la actualidad, a todo el planeta.


El retiro está organizado según las pautas que dio el maestro que lo ha traído desde India, S.N. Goenka. Consiste en un retiro de 10 días en el que tienes la experiencia de ser un monje o monja en un monasterio. Se realiza en total aislamiento del exterior, por ello se entregan móviles, las llaves del coche y demás pertenencias de valor al inicio, se mantiene silencio durante los 9 primeros días y separación de sexos. El horario es muy estricto, suena el gong a las 4.00 a.m. para despertarnos, la primera meditación empieza a las 4.30 a.m. y hay 10 horas de meditación al día, aunque solo 3 son las obligatorias. Se desayuna a las 6.30, se come a las 11 y se toma una pequeña merienda de unas frutas a las 5.00 p.m. Las pautas para las meditaciones y explicaciones están grabadas de las que dió S.N. Goenka cuando lo preparó, para que no se modifique ni altere.

 

Los monjes y monjas viven de lo que les den, por ello no se paga para ir al curso. Nos hemos acostumbrados a que si pagamos podemos exigir, y la idea es que esto no sea así, sino aceptar lo que hay, sin tantas comodidades, en habitación compartida, comer lo que te den (por cierto comida vegetariana riquísima). Cuando se ha terminado el retiro, entonces, se da una donación para que otras personas se puedan beneficiar de lo que nosotros hemos vivido. Esa es la forma de financiarse.

Gong del centro Dhamma-Sacca en Avila (foto extraída de su página web)

La experiencia es dura. Había momentos en los que nos preguntábamos qué hacíamos allí y si estábamos locos. De hecho hay gente que abandona.

 

Es un retiro que exige mucho esfuerzo personal, son 10 días, con 10 horas de meditación diarias, madrugando. No se puede hablar por lo que no puedes compartir con nadie lo que estás viviendo, y por supuesto, tampoco quejarte.

 

Al terminar te das de cuenta que es la única manera de aprender la técnica y de centrar la mente.


Goenka repite en sus charlas que se está haciendo una operación profunda en la mente y que por eso nuestro ego intenta escaparse. Y al terminar te das cuenta de que ha sido así, incluso aparecen dolores que indican que algo se ha removido para sanarse.

 

En el retiro se comienza por meditación anapana, basada en centrar la mente en la respiración, Y fue muy curioso cómo la mente pasó de ser un potro desbocado, es decir de saltar de un pensamiento a otro sin ningún tipo de control, a ser como una bailarina de ballet.

 

A partir del tercer día se pasa a meditación vipassana. A grosso modo, consiste en conectar con las sensaciones del cuerpo, en sentirlas y dejarlas ir. Hay dos tipos de sensaciones, las burdas y groseras que muchas veces se sienten con dolor, y las sutiles, que son más agradables.  Y se insiste constantemente en que se observe, sin juicio, que todo son sensaciones pasajeras, tanto las unas como las otras.

 

Esta meditación permite liberarse de la raíz del sufrimiento, según nos explicaron, ya éste que se debe a que anhelamos lo que nos da sensaciones agradables y rechazamos las desagradables. Y así nos pasamos toda la vida, sufriendo, porque no nos gusta lo que tenemos y queremos lo que no tenemos.

El retiro ha supuesto un paso importante en contactar con nosotros mismos, en habitar nuestro cuerpo.

 

Ayuda a tomar consciencia de cómo nuestros pensamientos, emociones, vivencias provocan sensaciones corporales.

 

Estas se mantienen ocultas porque no tenemos consciencia de nuestro cuerpo pero nos hacen reaccionar. Buscamos las que nos gustan y las que no, las rechazamos.


La meditación, al potenciar la consciencia de las sensaciones del cuerpo, y al aprender a no reaccionar a ellas, sino simplemente a observar, sin juicio y desde la conciencia de anycha (esto también pasa) y ecuanimidad (sin juicio, todo está bien) ayuda a liberarse de las reacciones automáticas e ir, poco a poco, llevando esa actitud a la vida, a no dejarse arrastrar por las sensaciones ni por las emociones sino poder elegir nuestra actitud y respuesta a ellas, lo que nos libera del sufrimiento.

 

Como hemos dicho al principio, permite conectar con la autorresponsabilidad, con ser adultos. En los discursos Goenka insiste en que Dios no va a hacer un milagro para nosotros por mucho que le recemos o le pongamos ofrendas. El trabajo lo tenemos que hacer nosotros. Y esto trabaja la meditación Vipassana, nos enseña a irnos liberando de todos los apegos, de todos los karmas y dolores del pasado. A recorrer el camino y no esperar que nadie lo haga por nosotros.

 

También hacen mucho hincapié en el voluntariado. La mejor forma de recibir es dando, por eso animan a las personas que hemos participado a colaborar como voluntarias en otros retiros.

 

Como humanidad creemos que estamos llegando a un momento de asumir nuestras propias responsabilidades, a ser adultos. Todo depende de nosotros. El niño depende de otros y pide a los padres, a los adultos que le den lo que necesita, pero cuando nos hacemos adultos esto ya no funciona tenemos que asumir que es lo que nos pasa es nuestra responsabilidad.

 

Creemos que todo, incluso la situación actual que estamos viviendo en la sociedad, nos enseña que ya no vale pedir a los gobiernos, al sistema que nos den, que nos cuiden, no lo hacen y no lo van a hacer, al revés. Ya no vale pedir a Dios que nos salve, no está para eso, como mucho nos puede dar las pistas para que nosotros recorramos el camino. Ya no vale echar la culpa fuera, todo es un espejo de nosotros mismos. El exterior no lo puedo cambiar, sólo me puedo cambiar a mi mismo y cuando eso ocurre, el exterior, que es reflejo de mí también lo hace y si no lo hace ya no me importa.

Otra cosa muy interesante para nosotros es que va en la misma línea que otros trabajos que conocemos y/o que ya estábamos haciendo.

 

Esto nos da una coherencia para seguir adelante e incorporarlo a nuestras vidas.


1. Creemos que es una buena técnica para lo que Emilio Carrillo lo explica muy bien en sus charlas y talleres, especialmente hay que nos gusta mucho que es la triada perfecta o si quieres saber algo más entra en su blog: "el cielo en la tierra". Es decir, conseguir una vida más consciente, en el aquí y ahora, confiando en la vida, aceptando lo que nos depara en cada momento. sin quejas y sin juicios.

 

2. Coincide con Joe Dispenza, neurofisiólogo americano con el que hemos estado un taller y hemos practicado muchas de las meditaciones que propone. Tiene varios libros, uno de ellos "Deja de ser tu".

 

Ambos explican que nuestros pensamientos y emociones crean unas reacciones químicas que provocan una respuesta en nuestro cuerpo, y por tanto sensaciones. Joe Dispenza explica cómo las células aumentan el número de receptores para los compuestos químicos predominantes, que dependen de nuestros pensamientos y emociones. Por tanto, están muy preparadas para la química producida por el miedo, el enfado, del odio o rencor, etc ya que normalmente las emociones y estados de ánimo que tenemos son negativos.

 

Cambiar es muy difícil ya que nuestras células son adictas a esas sensaciones e inconscientemente las vamos a buscar. Vamos a echar las culpas fuera, a nuestro entorno, por lo que nos pasa sin darnos cuenta de que son las sensaciones de nuestro cuerpo las que nos llevan a reaccionar y a potenciar esa química de nuestro cuerpo.

 

Dispenza, a diferencia de la Vipassana que simplemente observa las sensaciones desde la ecuanimidad y anycha, propone conectarnos en la meditación con aquello que queremos crear y vivir en nuestras vidas y transmitir esas nuevas sensaciones al cuerpo para hacerlo real y también desconectar del círculo vicioso creando nuevas conexiones neuronales..

 

3. Coincide con la Biodescodificación biológica y otras terapias que trabajan con el cuerpo como bioenergética, gestalt, PNL, etc. De forma muy resumida diríamos que todo lo que nos pasa se queda almacenado en el cuerpo como memoria celular, o como sensación, y cuando nos ocurre algo nuevo se activan esas memorias y reaccionamos según esos patrones que ya tenemos incorporados, normalmente con sufrimiento. El trabajo terapeútico consiste en desactivar las memorias, en ir al origen y permitir que se pueda liberar la emoción, el dolor, para que no lo volvamos a repetir.

 

En Vipassana la propuesta es que al conectar con las sensaciones del cuerpo e ir pasando de arriba abajo y al revés se van liberando y limpiando todas esas memorias, por eso se da tanta importancia a anycha (todo pasa) y ecuanimidad (no dar importancia a ninguna de ellas).

 

4. También utiliza la física cuántica, ya que explica que no somos algo físico, sino que estamos formados de partículas cuánticas o ondas. Y por tanto, todo lo que acontece en nuestro cuerpo no es real, depende del observador. Si no las juzgamos, si sabemos que así como han aparecido se van, así es (anycha).

 

5. También coincide con el Dr. David Hawkins, psiquiatra, escritor, investigador sobre la conciencia, conferenciante espiritual y místico, que tiene explica que para elevar la consciencia y sanar hay que liberar las emociones negativas y para ello propone observarlas, sin juicio, al igual que hace la vipassana, para que se puedan ir. Lo explica en sus libros, en especial "Dejar ir"

 

De todas formas, con todo lo que hemos vivido hay cosas que no nos convencen de la meditación Vipassana, pero como decía Goenka le quitamos esas piedras negras y nos quedamos con lo que sí nos sirve.

 

Entre ello está el lenguaje oriental que da tanta importancia al sufrimiento, al esfuerzo. Nos recuerda a épocas ya pasadas de gran importancia al dolor y sufrimiento relacionadas con la religión. Y por otra parte creemos que los buenos deseos, los que nos llevan a avanzar y evolucionar son importantes ya que si no podemos caer en la indolencia.

 

Y también, creemos que estamos en esta vida para gozar de ella, de todo lo bueno que se nos ofrece. Lo que sí es importante es librarse del juicio, como en la naturaleza, un árbol no juzga si llueve o no, es lo que hay.

 

Como conclusión final para nosotros ha sido una experiencia muy enriquecedora que estamos incorporando a nuestras vidas y que nos va ayudar a evolucionar en conciencia.

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